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Pregón pronunciado por Don Francisco Arias Rejón
Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor
12 de marzo del año 1988

Mis queridos paisanos y entrañables amigos todos:

Siguiendo la tradición, un año más, nos disponemos a conmemorar los Sagrados Misterios de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, con todo el fervor y respeto que nuestro pueblo siente, y sabe imprimir a todas sus manifestaciones religiosas y, muy especialmente a la Semana Santa por cuanto, al recordar en ella la Pasión y Muerte de nuestro Redentor, estamos haciendo un Acto de Fe en lo que es principio y fundamento de nuestras creencias: Proclamamos, agradecidos, nuestra Redención por la Sangre de Jesús, y manifestamos de forma sincera, piadosa, reverente y externa, que nada tiene de folklorismo, nuestra gratitud al Señor.

Todas y cada una de la Cofradías, mejor diría Hermandades por la especial significación de fraternidad que esta última encierra, todas las Hermandades, repito, de nuestro Pueblo unidas por sentimientos de verdadera hermandad, que no excluye su afán de superarse en la exaltación y honra de sus respectivos Patronos, dentro del más exquisito, noble y generoso comportamiento, me han confiado el honroso encargo de ser el Pregonero de nuestra Semana Santa, encargo que he aceptado verdaderamente complacido, no ya por el honor y la dignidad que supone para mi tal misión, que agradezco desde lo más profundo de mi corazón, sino por el más alto honor que se me confiere, de ser yo, el más humilde de nuestros conciudadanos y pobre pecador, nada menos que portavoz y Pregonero de lo que es y significa la Semana Santa y, consiguientemente, las deducciones que se derivan para todos nosotros, como cristianos y católicos.

Antes de continuar, deseo hacer público mi agradecimiento, el de todas la Hermandades que lo han organizado, patrocinadoras de los Pasos de: LA ORACION DEL HUERTO, NUESTRO PADRE JESUS NAZARENO, JESUS DE LAS TRES CAIDAS, CRISTO CRUCIFICADO, VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS, SEPULCRO DEL SANTO ENTIERRO, APOSTOL SAN JUAN, VIRGEN DE LOS DOLORES y la CRUZ DEL SANTO SUDARIO, como asimismo, el de todos los aquí presentes, cuyo unánime sentir creo interpretar, a nuestro amado Párroco muy querido Don Manuel que, como el año pasado se ha dignado autorizar la celebración del acto que aquí nos congrega, en este Sagrado lugar, consciente del sentido cristiano que lo anima, y seguro del respeto y miramiento de este noble pueblo en sus comportamientos.

Porque, ciertamente, el motivo que aquí nos congrega nada tiene de folklore, ni siquiera de manifestación cultural: simplemente nos mueve a ello el amor; amor por nuestras tradiciones, que la profunda fe de nuestros mayores nos legaron; la ilusión de conmemorar la Pasión del Señor con la más profunda emoción y respeto, y el deseo de prepararnos, como previo ejercicio, disponiendo nuestro espíritu a la meditación del Gran Misterio de nuestra Redención.

¿Y qué mejor lugar a tal fin, que esta hermosísima Iglesia, por la que entramos a formar parte de la Comunidad Cristiana, a cuya sombra hemos vivido y bajo cuyo amparo y protección queremos morir?.

Inaugurábamos, el año pasado, esta preciosa costumbre del Pregón que cada día, va teniendo mayor auge, Pregón de nuestra Semana Santa que tan brillantemente inició nuestro muy querido paisano y fraternal amigo y pariente ANTONIO PEREZ MORALES.

Aun perduran en nuestro recuerdo las bellísimas imágenes que tan expresivamente nos hizo contemplar. Como con su cálido verbo, sencillo y lleno de poesía, nos hizo vibrar, añorando con nostalgia y emoción costumbres y tradiciones, la belleza de sus mujeres, sus calles, plazas y rincones, poniendo de manifiesto la religiosidad de nuestro pueblo, su nobleza y reciedumbre y el orgullo de los hijos de esta tierra; orgullo que nada tiene de vanidad o arrogancia, pues nace como expresión de un noble sentimiento por la Complacencia de haber visto aquí nuestra luz primera.

A este respecto, me vienen a la memoria dos auténticas y verídicas anécdotas que os voy a referir, por lo reveladoras que son de ese orgullo, al que antes me he referido, que todo "pauleño" siente, donde quiera que se encuentre, y la autosatisfacción que experimenta, junto con el vehemente deseo de proclamarlo, a la menor ocasión que se le presente.

Todos recordaréis, sin duda , la noche del 31 de diciembre del año 84 a 85 en el que la Televisión Española retransmitía a toda España, desde la Puerta del Sol de Madrid, el momento de las campanadas del reloj con motivo del Año Nuevo. Como siempre, una inmensa multitud de madrileños y gente de toda España abarrotaba la plaza y, entre ellos algún "pauleño" o "pauleña", permitidme el barbarismo, que orgulloso de serlo, con oportunidad envidiable y única, levantó la más grande y hermosa pancarta que, entre todas sobresalía, y en la que podía leerse escrito en grandes letras: ¡VIVA EL Padul!, viva que a todos los que lo contemplarais os llenaría de gozo el corazón como a mi me sucedió, gozo pueril, si queréis, pero gozo revuelto de orgullo que me hizo querer admirar a aquel paduleño desconocido, pues no he podido localizarlo, para felicitarle y felicitarme de ser conciudadano suyo.

De mayor trascendencia y mucho más significativa es esta otra anécdota, reveladora de la idiosincrasia, del temperamento pasional de nuestros conciudadanos por su pueblo y, en este caso concreto, de la agudeza extraordinaria del protagonista de la misma, usando una hábil triquiñuela para conseguir su propósito: ocurrió el hecho, absolutamente verídico, en la ciudad alemana de Bonn con motivo de la visita del Rey de España Don Juan Carlos realizaba a dicha ciudad en calidad del Jefe del Estado Español.

Caminaba el Rey rodeado de escoltas, bajo la férrea vigilancia de las Fuerzas de Seguridad que, con la rigidez que las caracteriza, impedían se acercara a S.M. el Rey las personas que intentaban estrechar su mano. Los gritos de ¡VIVA España! Se sucedían sin cesar y a ellos correspondía el Rey saludando con singular emoción y afecto reflejados en su rostro, pero sin apartarse del itinerario marcado por el protocolo, aunque ciertamente deseoso de acercarse a los que le aclamaban.

Más he aquí, que nuestro avispado conciudadano "pauleño" al cien por cien, sentimiento que indudablemente, se ha d agudizar cuando se está lejos de la Patria, recordando aquellas palabras de ¡A MI LA LEGION!, que se popularizara en cierta película española, con absoluta rapidez de reflejos y una extraordinaria agudeza, a su modo y manera, extrapoló las misma, y, seguro de que surtirían su efecto, cuando el Rey pasaba cerca de él, gritó con todas sus fuerzas: ¡VIVA EL Padul!

La pretoriana guardia de Seguridad no salía de su asombro al contemplar cómo, el Rey, ahora sí, rompiendo con decisión el protocolo, se acercó al protagonista de esta historia le felicitó y estrechó su mano.

Tal vez, en aquel momento, el Rey recordara su visita a nuestro Pueblo, siendo Príncipe de España, y quizás, también, aquellas memorables "migas" que un simpático Corregidor le ofreciera si volvía alguna otra vez.

Aquel Corregidor no era otro que el, entonces Alcalde DON JUAN VILLENA, nuestro muy querido y recordado "JUANICO VILLENA", quién para los que fuimos sus amigos y admiradores, e incluso para sus escasos detractores, forma parte ya de nuestro acervo de hombre ilustres y benefactores de este nuestro muy querido Padul.

El protagonista de esta anécdota, de la que existe testimonio documental y gráfico, fue nuestro paisano ANTONIO CABELLO SANTIAGO, Antonio "El Cáncana", residente aún en Alemania, al que, desde aquí, rindo tributo de admiración por su agudeza, y de sincero agradecimiento, por cuanto su gesto hizo posible que al conjuro del nombre de nuestro entrañable Padul, nada menos que el Rey de España, que ciertamente ama al pueblo español, pero para el que, en aquel momento, solo contaban sus súbditos paduleños, realizara espontaneas, generosa y notablemente insólito gesto que, estoy seguro, a todos os complace y llenara de orgullo y emoción como a mi mismo me sucedió, cuando lo conocí directamente por boca del propio autor de esta curiosa y verídica historia.

En EL PADUL pueblo orgulloso de su estirpe, como hemos visto, pero también es un pueblo aguerrido y valiente, en el que el sentimiento patrio es una de sus esenciales características, así nos lo confirma la historia:

Fue el 21 de agosto del año 1569 cuando, animados por su iniciales triunfos, durante la Rebelión de las Alpujarras, los moriscos del valle de Lecrín, y en numero de 2000, pusieron sitio al Padul, por ser enclave estratégico muy importante, empeñando formar batalla contra las escasas fuerzas acantonadas en la población, bajo el mando del Adelantado JUAN CHACON; a ella se unió don MARTIN PEREZ DE AROSTEGUI quien, seguido por todos los habitantes del pueblo, defendió ardorosa y heroicamente la Fortaleza, que hoy conocemos como LA CASA GRANDE, desde la que, al punto, fue un socorrido por fuerzas de infantería y de caballería, que obligaron a los atacantes a retirarse al cerro de "El Manar", dejando al pueblo totalmente reducidos a escombros.

En aquella batalla acredito ante España entera que en su suelo vivían los descendiente de aquellos mismos que en SAGUNTO y NUMANCIA habían sacrificado sus vidas por defender la libertad y sus hogares, y, despreciadores de la muerte por obtener su independencia, lo eran, también, por confesar la Fe de Cristo y su amor por Patria.

Con ocasión de la batalla referida, y a su paso para sofocar la Rebelión de las Alpujarras, don JUAN DE AUSTRIA pernoctó en esta población, alojándose en la Fortaleza llamada Casa Grande, conocedor de la heroicidad de DON MARTIN PEREZ DE AROSTEGUI le distinguió otorgándole honores y prebendas, entre ellas la de incorporar a su escudo de armas las cabezas de SIETE moriscos alusión alegórica a las muchas bajas que, entre aquellos, había ocasionado. Hoy día, puede apreciarse dicho escudo en el frontispicio que corona la entrada noble del Castillo Fortaleza.

Y, muy devoto como era de SAN SEBASTIAN lo instituyo como PATRONO de nuestro pueblo por su valentía y arrojo del combate y en premio a su colaboración, para que, en lo sucesivo, le protegieran de todo mal como, a Dios gracias, así ha acontecida a través de los siglos.

La devoción de nuestro pueblo por su santo Patrono se ha venido manteniendo viva y permanente, desde entonces, acreditando su deseo de luchar por la Paz y la Libertad, como anhelo constante, y así lo canta en su himno cuya música y letra compusiera otro ilustre y benemérito hijo de este pueblo: DON DIEGO MARTIN:


SOMOS SOLDADOS DE CRISTO
LUCHAREMOS POR LA PAZ
Y TU SERAS NUESTRO JEFE
¡GLORIOSO SAN SEBASTIAN!

Es, también, el Padul pueblo de acrisolada fe y así lo tiene acreditado a lo largo de su existencia y, muy especialmente, en tiempos de persecución religiosa, afortunadamente superados al menos en su forma física y violenta, aunque desgraciadamente se siga ofendiendo a nuestra Religión en su símbolo mas sagrado, tanto más injurioso cuanto que se realizan desde medios oficiales de Comunicación Social.

Tales ofensas a nuestra Religión y sus símbolos, que nos duelen en lo mas hondo de nuestra alma, se vienen repitiendo machacona y asiduamente, al amparo de una mal entendida civilización y cultura y de una desenfrenada "libertad de expresión".

Así, recientemente, en un pueblo de la mariana Andalucía se ha llegado a hacer mofa, publica y ostensiblemente, del Santo Sacrificio de la Misa con detalles que, por burdos e indecentes omito, para no herir vuestra sensibilidad.

Estos hechos, estoy seguro, son inconcebibles en nuestro pueblo que los rechaza y condena con indignación y en el mas profundo desprecio ofreciendo, en contraposición, su sincera religiosidad, su mas intimo sentimiento cristiano y el mas profundo respeto hacia los Sagrados Símbolos de nuestra Religión; en una palabra: se diente Pueblo de Dios, y sus hijos, fieles devotos de la Iglesia de Jesucristo.

Devoción, fervor y religiosidad, son patrimonio de este Pueblo nuestro que inicia el año honrando a sus Santo Patrono San Sebastián; conmemora con filial cariño la entrañable festividad de la Purificación de la Virgen, que llamamos La Candelaria, siguiendo con especial fervor el paso de la Sagrada Familia por nuestras calles.

¿Qué decir del respeto con que se venera y rinde Culto al SANTISIMO SACRAMENTO el día del CORPUS CRISTI?

¿No emociona, en verdad, contemplar como esos Veteranos de la Adoración Nocturna, que fundara el Ilustre Prócer hijo de este Pueblo DON ANDRES MALDONADO, esa Legión de hombre buenos, sabia y fermento de nuestra religiosidad, después de una noche de vela a JESUS SACRAMENTADO congregan a todo un Pueblo, en el lugar mas alto, desde donde se contemplan sus valles y montañas para, en esa hermosa Fiesta llamada de LAS ESPIGAS, agradecer al Señor su bondad por la fecundidad de sus campos y cosechas y, sobre todo, por la FE con que se ha dignado distinguir a sus gente?

¿No te encoge el animo y salta de gozo el corazón cuando, a la caída de la tarde entre aromas de flores e incienso, cánticos de gloria multitud de pequeños con sus blancas vestiduras de Primera Comunión se contempla el mas bello y emocionante cuadro que imaginar se pueda de todo un Pueblo adorando a su Dios y Creador?

Pero, de entre todas estas devociones destaca la de este cristiano Pueblo siente por su SEMANA SANTA, cuyo origen no me ha sido posible determinar, si bien, dada la probada religiosidad de sus habitantes, aquella empezara a practicar a finales del S. XVI en que se inicia como Comunidad de Familias.

Pero es en tiempos en que regia este Parroquia nuestro muy queridísimo y recordado DON ADRIAN LOPEZ IRIARTE, cuando adquiere su mas alto esplendor: él creo el paso de la VERONICA viviente y las TRES MARIAS como así mismo la legión de SOLDADOS ROMANOS, y, a su expensas, añadió nuevas Imágenes, entre otras, la del SEÑOR DE LAS TRES CAÍDAS, de gran expresión dramática y plena de unción religiosa, muy original ciertamente, por cuanto es de las pocas imágenes que describen la caída del Señor con la Cruz en tierra.

En esta festividad saca a relucir nuestro Pueblo las mas finas esencias de su amor por Jesucristo, y muestra su agradecimiento por haberle redimido y, de esta manera, en emocionado y emocionante VIA CRUCIS rinde publico homenaje que por sus grandiosidad edifica y atrae a propios y extraños sacando en procesión sus bellísimas Imágenes representativas de aquellos Misterios cuya contemplación por las calles y plazas produce una emoción inefable e incontenible. Porque, ¿quién no se siente abrumado al ver la agonía que se refleja en el semblante de Jesús en el hermoso PASO de:

ORACIÓN EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS

Su expresión nos habla de la lucha que, en aquellos momentos, debió librar el espíritu de Jesús contra las aflicciones mortales de la tristeza, el miedo y el abatimiento, hasta el extremos de sudar sangre, fenómeno este científicamente demostrado por la evolución extraordinarias de las relaciones existentes entre el sistema central y el cutáneo, motivada por un estimulo psíquico de alta potencia, el cual pudo ser la conjunción de esos tres sentimientos simultáneos, tristeza profunda, terror irrefrenable y abatimiento desconsolable.

Aún, hoy dia, se conservan en el Huerto de Getsemani ocho añosos olivos que, según la tradición, fueron testigos de la agonía del Señor, como asimismo se conserva y venera, en la Basílica levantada allí mismo, la Roca en que, según esa misma tradición, Jesús se hincó de rodillas para orar. Yo he tenido y gozado la inmensa dicha de poder tocar y besar unos y otra.
Después del prendimiento de Jesús es llevado ante Anás y Caifas; sufre las burlas de los esbirros, el desprecio de Herodes y, finalmente PONCIO PILATOS ordena la:

FLAGELACION

Impresiona, en este grupo escultórico, la siniestra mirada de sus verdugos, uno de ellos bisojo, es decir visco, de piernas cortas y figura desgarbada; el otro azotando sin piedad el dorso de Jesús, cuya dulce Imagen, atadas sus muñecas con gruesa cuerda, en forzada postura dada su altura considerable, a una columna, - de la que se conservan como reliquia varios trozos en una Capilla del Santo Sepulcro, - contrasta con la de sus torturadores, e inunda de pena y dolor nuestra alma como culpables de tan injusto suplicio impuesto a Jesús por nuestros pecados.-

Jesús, cargando con la Cruz, salió hacia el Lugar, llamado CALVARIO, que en hebreo se dice "GOLGOTA", nos narra el Evangelio, y así nos lo representa la imagen de:

NUESTRO PADRE JESUS NAZARENO

Salió Jesús cargando con el pesado madero, que le fue impuesto en el LITROSTOTOS, patio interior de la Fortaleza "Antonia, adoquinado con enormes piedras estriadas para que los caballos no resbalaran, que pisó el mismo Jesús.

En este patio fue azotado y coronado de espinas, se mofaron de El y con una caña, que después le pusieron entre sus manos simulando un cetro, jugaban llamándole Rey. En este mismo patio, tanto en las paredes como en el suelo, pueden observarse, grabados que representan juegos de dados, con el que los soldados romanos se sortearon las vestiduras Señor, según nos narra el Evangelio.-

La angustia y el cansancio del caminar por las calles y cuestas hacia el Gólgota se reflejan en el semblante de esta preciosa e impresionante Imagen de NUESTRO PADRE JESUS NAZARENO, que, mirándonos, como miro a las Mujeres de Jerusalén, parece decirnos: NO LLOREIS POR MI, LLORAD POR VOSOTROS MISMOS Y POR VUESTROS PECADOS.-

Carga, sumiso, con su Cruz, en lo que es ayudado por Simón de Cirene cuando, bajo el peso de la misma, le abandonan sus ya escasas fuerzas. ¡Feliz, Simón de Cirene que gozó del privilegio de ayudar a Jesús en pesada carga.-

Llegados hasta aquí, me vais a permitir una pequeña disgregación para tomando como base este hecho evangélico, y sin mas autoridad por mi parte que la de ser Hermano Mayor de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, cargo que debo al cariño de mis Hermanos cofrades y al privilegio de ostentar su decanato por razón de edad, me vais a permitir, digo, dirigirme, en primer lugar, a nuestros COSTALEROS, iniciadores de esta hermosa costumbre, y en ellos a los demás jóvenes costaleros e igualmente a tantos y tantos jóvenes que si realizar tal cometido en la forma física en que aquellos lo hacen, se afanan con ahínco y apasionada rivalidad en el honor de portear sus Imágenes.

Soy testigo de excepción del entusiasmo que sienten estos "costaleros" por el honor de serlo; de su ardoroso afán por llevar sobre sus costillas,_ de ahí la palabra costalero,- la Imagen de Jesús, sintiéndose voluntarios "cirineos", y del esfuerzo físico al que, gozosa alegre y ardorosamente se someten durante los ensayos previos al día de la procesión

Yo les pido que ese entusiasmo, ese honor y ese esfuerzo no se quede solo en el día de la Salida, sino que se proyecte durante todas sus vidas, de tal forma que, día a día, se sientan verdaderamente hermanos; que mantengan la Fe y las creencias heredadas de sus mayores, y con su ejemplo, estén donde estén, proclamen con orgullo su condición de "costaleros" de Cristo, en una palabra, que por su honradez, rectitud y ejemplar conducta pregonen y demuestren que son PADULEÑOS.

Por último, quiero dirigirme, igualmente a todos los Hermanos Cofrades que rivalizan en noble lid por el mayor esplendor de sus respectivos Patronos,- y rogarles que su esfuerzo no quede limitado a ese solo fin; que todos nos esforcemos, cada día, en ser mejores y que nuestra conducta sea siempre ejemplo edificante para nuestros conciudadanos. Ojalá llegue un día en que todas nuestras Hermandades, formando un solo bloque, asuman la responsabilidad de cooperar en todas aquellas obras sociales, en que su ayuda sea necesaria o en cualquier otro campo en el que su colaboración pudiera ser útil.-

Dicho esto, reanudo mi anterior comentario volviendo a nuestro VIA CRUCIS.

Camino del Calvario, Jesús cae sucesivamente y bajo el peso de la Cruz, hasta tres veces, escena esta que nos representa la patética y hermosa Imagen de:

SEÑOR DE LAS TRES CAIDAS

Imagen que, como dije anteriormente, costeara, a sus expensas nuestro venerable y muy querido y llorado D. Adrián; imagen, quizás de escaso valor artístico, pero aureolada de una dulcísima y bella expresión y realmente original.

CRISTO EN LA CRUZ

Es, sin lugar a dudas, esta bellísima Imagen la de mayor valor artístico de toda nuestra imaginería Imagen que tiene a su cargo y patrocina la denominada HERMANDAD DEL SANTISIMO CRISTO DE LA CRUZ, a cuyos cofrades felicito por tener a su cargo tan venerada, hermosa y artística Imagen, y de la que, lógicamente, se sentirán orgullosos de ser sus custodios.
Estoy seguro, también que serán conscientes de que a todos nos perte en tanto que Cristo es fundamento de nuestra FE; ESPERANZA del Cielo prometido y el mejor, el único símbolo de la CARIDAD a que nos obliga nuestra condición de redimidos y salvados por ese mismo CRISTO CRUCIFICADO.

LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS

Preciosa Imagen la de esta Virgen de las Angustias, que revela en sublime expresión todo el dolor de una Madre por su Amado Hijo muerto. Ella, al pie de la Cruz, testifica el sacrificio de su Hijo y escucha las dos primeras palabras que desde allí pronuncia Jesús, instituyéndola como nuestra MADRE: Mujer, he ahí a tu hijo; he ahí a tu MADRE.

Nada hay en el Evangelio que describa el traslado del Cuerpo de Jesús al Sepulcro.

La tradición nos dice que, una vez separados los clavos y la corona de espinas, lavado el Cuerpo de Jesús y después de reposar unos momentos en brazos de su Madre, fue llevado hasta el jardín de José de Arimatea, y colocado en una piedra, cerca del Gólgota, desde la que, una vez ungido y envuelto en vendas y un sudario, fue llevado a un Sepulcro nuevo, excavado en la roca, propiedad, también, de José de Arimatea.
El bellísimo mausoleo de el:

SANTO SEPULCRO

Con el Cuerpo de Jesús yacente, en impresionante y dulce postura, nos recuerda este hecho del que, como queda dicho, los Evangelios no hablan, pero que, sin duda se realizó, presumiblemente, tal y como nos lo cuenta la tradición.

La gallarda y juvenil Imagen de:

SAN JUAN

El Discípulo amado de Jesús, en el que fuimos instituidos como hijos de María, sigue a la no menos bella y delicada Imagen de la:

VIRGEN DE LOS DOLORES

Que refleja en su rostro la amargura y el dolor por los sufrimientos y muerte del Hijo Amado.-

En esta somera exposición de nuestra Imaginería que, a modo de atirante VIA CRUCIS he querido hacer en agradecido homenaje a todas y cada una de nuestras Hermandades, llegamos al pie de la:

SANTA CRUZ DEL SANTO SUDARIO

Efectuado el descendimiento del Cuerpo de Jesús, José de Arimatea regresó nuevamente a la explanada del patíbulo y siendo, como era hombre compasivo y justo, por segunda vez pidió al Centurión para que hicieran descender los cuerpos de los dos salteadores que habían sido crucificados juntamente con Jesús, pues se acercaba la fiesta del Sábado, día solemne para los Judíos.

Así, pues, quedaron solo y vacías las TRES CRUCES expuestas hacia la ruta del sol de la tarde, mas alta y en medio, la Cruz del Señor.-

¿Quién no se siente agradecido, a fuer de buen cristiano, contemplando esa bendita y divina Cruz?

Nuestro amado pueblo,- no me cansaré de repetirlo,- cuya fe y religiosidad se han puesto de manifiesto a través de los siglos, si que ha demostrado su agradecimiento al Señor su Dios de manera constante y manifiesta, ¿por qué que otra demostración y significado tiene sino ese rosario de CRUCES que, situadas estratégicamente y siempre con algún evidente motivo, rodean su entorno?

LA CRUZ DE LA ATALAYA, que, desde su alto pedestal, en la cumbre del mas alto cerro parece abrazarnos a todos.

LA CRUZ DE LA SANTA MISION, levantada a media ladera, como testimonio de su recuerdo por un pueblo que medita y hace penitencia.-

LA CRUZ DE SANTA ELENA enclavada al lado oeste, como velando las cenizas de nuestros difuntos, actualmente medio cegada por un antiestético y feo muro levantado, pienso, por una disculpable incultura mas que por intencionada malicia, y a cuya Cruz, antiguamente, acudían las mozuelas en demanda y petición de novio.

LAS DOS CRUCES que se elevan ante la fachada de esta Santa Iglesia, una de las cuales presenta protuberancias, que llamábamos "burujones" y que, según tradición pagana, representa a alguien que comió carne en Viernes Santo, o aquella otra, propia de la superstición de aquellos tiempos, que la relaciona con las señales que deja la viruela y tal vez se levantara en suplica a Dios para que cesara una epidemia de tal enfermedad, que diezmo la población, causando gran mortandad; y la otra Cruz, como exvoto, cuando cesó dicha epidemia.-

LA SANTA CRUZ DE LA ERMITA, erigida frente a la misma y ante la que nos despedimos de nuestros difuntos y encomendamos sus almas a Dios.- y, finalmente:

EL CALVARIO, con cuyo nombre son conocidas, LAS TRES CRUCES: que se encuentran en el barrio de La Glorieta, síntesis de tantas cruces que pregonan la religiosidad de un pueblo. A ellas miramos con gratitud inmensa y jamas olvidamos su significado.-

Y termino, para no abusar mas de vuestra amable atención, pero antes permitidme aclararos que la circunstancia de residir en Granada, aunque vinculado a las tradiciones y costumbres de mi tierra natal,- como dice el periódico IDEAL, no me ha apartado de este bendito rincón, que visito, cual hijo agradecido a su bendita madre, y cuando recorro sus calles, el recuerdo de mi niñez en ellas compensa con creces el sentimiento de mi circunstancial ausencia, que me priva del placer de que gozáis los que, afortunadamente aquí vivís.

Permitidme, también, que, uniéndome a la multitud de paduleños esparcidos por el mundo entero, sin la oportuna ocurrencia de aquel desconocido paisano nuestro, en la Puerta del Sol de Madrid; y la no menos aguda y picara estratagema de aquel otro, emigrante en Alemania, pero compartiendo con ambos el apasionado amor por este pueblo nuestro tan querido: y, por supuesto, con el mas absoluto respeto que me merece el Sagrado Lugar en que nos encontramos, con emoción incontenible y embargado de orgullo por el honor de haber visto aquí la luz primera, desde lo mas profundo de mi alma, agregue a aquellos dos VIVAS memorables, otro mío personal, y os brinde esta trilogía que sintetiza, entre otras, las tres, a mi juicio, mas significativas características de este noble Pueblo:


¡ VIVA EL PADUL, PUEBLO VALIENTE Y FIEL !
¡ VIVA EL PADUL , PUEBLO CRISTIANO !
¡ VIVA EL PADUL, PUEBLO CATOLICO !

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