por Miguel Ángel Soria
Colaborador cultural – Padul Cofrade
Úbeda (Jaén), 6 de agosto de 2025
El alma barroca no se arrodilla en el silencio, sino que habla, clama, implora, canta y llora con palabras que son ecos de altar, de púlpito y de calle. En este artículo se propone un recorrido por las voces fundamentales del lenguaje cofrade y místico que han modelado, desde el Siglo de Oro hasta nuestros días, la sensibilidad de una religiosidad hecha verbo. Porque antes que paso, hubo palabra. Antes que palio, hubo predicación. Y en cada “consuelo” o “aflicción” que resuena hoy en el atril de una hermandad, late aún la gramática sagrada de un pueblo que cree hablando.
I. Palabras con alma
La religiosidad barroca entendió, como pocos siglos antes o después, que la fe no solo se piensa o se siente: se dice. El verbo, en su acepción más alta, fue instrumento de salvación, de conversión, de consuelo. De ahí que el barroco español —y su pervivencia en el mundo cofrade andaluz— nos haya legado un vocabulario cargado de teología vivida, donde cada palabra encierra un mundo de significados espirituales, afectivos y estéticos.
1. Consuelo “Consolaos, consolaos, pueblo mío” (Isaías 40,1).
En la liturgia barroca, el consuelo no es solo alivio: es descenso de la gracia. En la imaginería, la Virgen del Consuelo es la que —desde su dolor— conforta al que sufre, no con soluciones, sino con presencia. En la retórica cofrade, “dar consuelo” es sinónimo de acompañar el llanto ajeno con dignidad de altar.
Imagen 1: “Nuestra Señora del Consuelo” (Granada). Fotografía de Álvaro Abril Vela. Fuente: Cruz de Guía Granada
María Santísima del Consuelo. Hermandad del Trabajo y Luz de Granada Foto: Álvaro Abril Vela. Publicado por Juan Álvarez Fernández https://shre.ink/tVhr
2. Aflicción
Aflictio animae. La aflicción no es el dolor físico: es la conmoción del alma ante el Misterio del sufrimiento. En los gozos marianos y los sermones de Pasión del siglo XVII, se llama “aflicción” al momento en que el alma se une a los dolores de Cristo como espectadora doliente. Su raíz se halla en los salmos penitenciales y en el Stabat Mater. “Quis est homo qui non fleret / Matrem Christi si videret / in tanto supplicio?”
(¿Quién no lloraría, si viera a la Madre de Cristo en semejante tormento?)
3. Redención
Palabra axial. En la poética barroca, la redención es una economía de la sangre: Cristo “paga” con su Pasión el rescate del alma. Pero en la lírica popular, redimir es también amar sin medida, cargar con el dolor del otro, ser “costalero del alma ajena”.
Fray Hortensio Félix Paravicino predicaba así en 1610: “Redimir es sangrar, es dolerse sin medida, es hacerse cruz por ajena cruz”.
4. Desamparo
El desamparo en el barroco no es solo abandono, sino noche espiritual, eco de San Juan de la Cruz. La Virgen del Desamparo no es solo imagen de tristeza, sino rostro teológico del alma sin consuelo, aquella que espera, aunque no ve.
Imagen 2: “Virgen del Desamparo” (Valencia, c. 1700).
Gloria no es triunfo inmediato. En la lengua litúrgica, gloria es cumplimiento de la promesa, coronación de la fe perseverante. En la iconografía de Resurrección y en los sermones de Pascua se describe la gloria como una luz inefable, una transfiguración de la carne y del alma. En las cofradías, se reserva la gloria para el final de la procesión, cuando tras la noche viene el alba.
6. Triunfo
El triunfo barroco no es vanidad: es victoria del Amor sobre la Muerte. Las cofradías gloriosas lo recogen en sus estandartes y en las letanías: “Triunfadora de los infiernos”, “Triunfo del Rosario”. El paso de misterio que avanza bajo marcha triunfal no busca poder, sino testimoniar que la Cruz ha vencido.
7. Misericordia
Última palabra de todos los sermones. Misericordia, en su raíz latina (misericordia = “corazón para el miserable”), es la virtud mayor de Dios según San Juan de Ávila y Teresa. Las cofradías la plasman en los nombres de muchas dolorosas: del Mayor Dolor y Misericordia, de la Amargura, del Socorro…
Imagen 3: Cartela cerámica con texto “Misericordia” (Sevilla)
Retablo cerámico devocional situado en fachada de la Iglesia de la Misericordia en Arahal (Sevilla). Se aprecia la palabra “Misericordia” como parte de la iconografía.
Imagen 4: Retablo barroco en Iglesia de la Misericordia (Sevilla)
Retablo con columnas salomónicas y frontón barroco, perteneciente a la Iglesia de la Misericordia, con decoraciones que incluyen filacterias o inscripciones alusivas a la Misericordia.
Imagen 5: Detalle documental de retablo barroco (Hospital de la Misericordia, Sevilla)
Imagen extraída de análisis académico sobre el retablo del Hospital de la Misericordia en Sevilla, que incluye elementos textuales vinculados al tema de la Misericordia en su retablo ornamental.
Fuente académica con fotografía descriptiva: ResearchGate / artículo de Gonzalo Roda Valero https://shre.ink/tVK7
Imagen 6: La Virgen de la Misericordia con los Reyes Católicos y su familia. Monasterio de las Huelgas, Burgos. Diego de la Cruz
Estas imágenes no muestran exclusivamente una cartela con la palabra "Misericordia" en primer plano, pero provienen de elementos iconográficos barrocos que integran esa palabra en su diseño religioso.
Puedes utilizarlas como ilustración de cartelas o inscripciones barrocas vinculadas al tema de la Misericordia.
Para obtener mayor definición, puedes abrir los enlaces referenciados y acceder a las versiones en alta resolución o los documentos originales.
II. Una poética viva
Estas palabras —y otras muchas: angustia, gozo, súplica, esperanza— configuran el alma verbal del cofrade andaluz. No son meros adornos de pregón ni letanías gastadas, sino símbolos vivos de una espiritualidad encarnada. Cada año, cuando se pronuncian en alta voz en los templos, en los pregones o en los faldones de un paso, resucitan.
Bibliografía
Fray Luis de Granada, Guía de Pecadores, ed. BAC, 1997.
San Juan de la Cruz, Cántico Espiritual, ed. Cátedra, 2012.
Teresa de Jesús, Las Moradas, ed. Crítica, 2008.
Fray Hortensio Félix Paravicino, Sermones del Santo Entierro, Archivo Diocesano de Córdoba, ms. 173-B.
VV.AA., Retórica sagrada del Barroco andaluz, Universidad de Granada, 2014.
J. Molina Fernández, Diccionario de términos cofrades, Ediciones Cofrades, 2018.
Anexos
Anexo I: Glosario de términos del arte sacro barroco
Baldaquino: Dosel sobre cuatro columnas que cubre un altar o tumba con función conmemorativa y litúrgica. En el Barroco, el más emblemático es el de San Pedro del Vaticano, obra de Bernini con columnas salomónicas que sostienen un dosel ricamente decorado. Fuente: https://shre.ink/tVja
Carnación: Tratamiento pictórico o escultórico de las partes desnudas de las figuras religiosas para ofrecer un realismo intenso. Las escuelas castellana (Gregorio Fernández) y andaluza (Martínez Montañés) se consagraron a esta técnica. Fuente: https://shre.ink/tVjn
Churrigueresco: Estilo ornamental barroco español del siglo XVIII de gran abundancia decorativa. Se caracteriza por estípites, columnas salomónicas, frontones partidos y roleos. Se debe a la saga de José, Joaquín y Alberto de Churriguera. Fuente: https://shre.ink/tVjm
Claroscuro: Técnica pictórica fundada en el contraste de luces y sombras para modelar volúmenes. Es esencial para el efecto dramatizado de la pintura barroca. Fuente: https://shre.ink/tVGP
Columna salomónica: Columna de fuste helicoidal retorcido. Su nombre refiere a la tradición del Templo de Salomón. Se vuelve un motivo recurrente en los altares barrocos. Fuente: https://shre.ink/tVGO
Escorzo: Recurso pictórico que representa una figura en perspectiva oblicua, que añade profundidad y movimiento a la composición. Usado en pintura y escultura barrocas. Fuente: https://shre.ink/tVGC
Estípite: Columna troncopiramidal invertida, característica del churrigueresco. Puede ejercer función de soporte o decorativa, especialmente en retablos e interiores. Fuente: https://shre.ink/tVGJ
Estofado: Técnica utilizada en la policromía de esculturas religiosas: pan de oro sobre la madera, cubierto por pintura que luego se raspa para revelar patrones dorados simulando tejidos lujosos. Fuente: https://shre.ink/tVG0
Lauda: Tumba o sarcófago con decoración e inscripciones. Aunque su uso está más extendido entre la Edad Media y el Renacimiento, también aparece en contexto funerario sacro barroco. Fuente: https://shre.ink/tVGy
Ménsula: Apoyo en saledizo que sostiene esculturas o cornisas. En el Barroco, adquiere funciones decorativas en fachadas e interiores. Fuente: https://shre.ink/tVGG
Retablo: Estructura pictórica y escultórica situada tras el altar. En el arte sacro barroco se convierte en un escenario narrativo y litúrgico de gran complejidad ornamental. Fuente: https://shre.ink/tVGR
Roleos: Ornamento de volutas enrolladas presentes en retablos y columnas barrocas. Aportan ligereza visual al conjunto. Fuente: https://shre.ink/tVGv
Serpentinata: Composición escultórica en espiral que simula torsión y dinamismo. Habitual en escultura barroca y manierista. Fuente: https://shre.ink/tVGE
Tenebrismo: Variante dramática del claroscuro en la pintura barroca, con fondos casi negros y figuras iluminadas de forma violenta. Asociada a Caravaggio, José de Ribera, Zurbarán y otros. Fuente: https://shre.ink/tVG6
Vanitas: Género religioso pictórico que simboliza la fugacidad de la gloria terrena ante la muerte. Incluye elementos como calaveras, velas extinguidas y objetos simbólicos. Notables ejemplos se encuentran en Sevilla (Hospital de la Caridad). Fuente: https://shre.ink/tVGi
Nota del autor
Este glosario nace del amor a la palabra viva, al lenguaje que arde como cirio y que consuela como pañuelo de Dolorosa. No es diccionario cerrado, sino invitación a leer la liturgia, la calle y el alma como un mismo libro. Que estas voces, dichas con temblor, sigan latiendo mientras haya quien rece en castellano. Miguel Ángel Soria
Colaborador cultural – Padul Cofrade
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