El Ayuntamiento abre una ventana a los primeros 25 años de La Borriquilla
Francisco Molina Muñoz
Padul, 12 de septiembre de 2026
Treinta y cinco composiciones fotográficas recorren desde este viernes la historia de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Victoria y Nuestra Señora del Valle
Las composiciones del XXV Aniversario de La Borriquilla ocupan las paredes del patio interior del Ayuntamiento de Padul.
La muestra está abierta al público desde este 12 de septiembre.
Quienes entren estos días en el patio interior del Ayuntamiento de Padul encontrarán algo más que una sucesión de fotografías.
En las paredes estarán algunos de los primeros pasos de una Hermandad que acababa de nacer, imágenes que muestran cómo fueron cambiando sus titulares, aquellos primeros ensayos, las primeras salidas, proyectos que entonces parecían enormes, años difíciles y escenas mucho más recientes que todavía sentimos como presente.
Son 35 composiciones fotográficas preparadas para recorrer los primeros veinticinco años de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Victoria y Nuestra Señora del Valle, nuestra Borriquilla de Padul.
La exposición forma parte del programa organizado con motivo del XXV Aniversario Fundacional y podrá contemplarse desde este viernes en el patio del Ayuntamiento, espacio para cuya utilización la Hermandad solicitó previamente la correspondiente autorización municipal.
Treinta y cinco capítulos de una misma historia
Cuando el pasado 23 de julio se presentó el programa conmemorativo del XXV Aniversario, la exposición histórica aparecía como una de las primeras citas previstas para el mes de septiembre.
Ahora aquella propuesta ya está en la calle.
O, más exactamente, en las paredes del Ayuntamiento.
Montaje de la exposición durante la tarde del 11 de septiembre. Los paneles fueron distribuidos por las paredes del
patio interior del Ayuntamiento antes de la apertura de la muestra al público.
Las composiciones han sido realizadas por quien firma estas líneas utilizando fundamentalmente fotografías de mi archivo personal, reunidas a lo largo de estos veinticinco años, junto a algunas imágenes aportadas puntualmente por otros autores.
Prepararlas ha supuesto volver a lugares, personas y momentos que en muchos casos estaban casi olvidados dentro de carpetas y archivos.
Porque una cosa es recordar que algo ocurrió y otra muy distinta volver a verlo.
Ahí están las primeras reuniones y aquella mezcla de ilusión e incertidumbre de quienes empezaban algo nuevo. Está la evolución de Nuestra Señora del Valle. Los distintos momentos de Nuestro Padre Jesús de la Victoria. La llegada de aquel primer paso. La presentación de los titulares. La bendición. La primera salida.
Y después, poco a poco, empiezan a aparecer muchas de las cosas que hoy identificamos inmediatamente con La Borriquilla.
Lo que fuimos haciendo casi sin darnos cuenta
Una de las sensaciones que deja preparar una exposición así es comprobar cuánto ha cambiado todo.
La Cruz de Guía tuvo su evolución. Llegó el proyecto del paso de palio y con él sus primeros montajes y ensayos. Nuestra Señora del Valle salió bajo palio. El paso de misterio fue sustituido y comenzó otra etapa. Llegó una nueva imagen de Nuestro Padre Jesús de la Victoria y pudo seguirse incluso el proceso que llevó del barro al misterio.
También están las cruces de mayo, la actividad cultural y social, los niños, los costaleros y costaleras y tantas personas que aparecen a veces en primer plano y otras casi escondidas detrás de aquello que se estaba haciendo.
Cuando se juntan veinticinco años de fotografías se descubre que la historia de una hermandad está hecha de muchos días que, cuando ocurrieron, parecían simplemente días normales.
Hay espacio también para 2020 y 2021, porque aquellos años forman parte de nuestra historia. La pandemia cerró puertas, cambió celebraciones y nos obligó a vivir la Hermandad de otra manera, pero no consiguió detenerla.
Y el recorrido acaba acercándose casi hasta hoy.
Aparecen los últimos Domingos de Ramos, los carteles, la antigua casa que desapareció para dejar sitio al nuevo proyecto y una nueva Casa de Hermandad que hemos ido viendo crecer poco a poco.
No podía faltar.
Porque estos veinticinco años no son únicamente pasado. Una parte de aquello que estamos celebrando todavía está construyéndose.
«Una misma trabajadera»
He querido que la última de las 35 composiciones lleve ese nombre: «Una misma trabajadera».
No es casual.
Por muchas imágenes, pasos, enseres, proyectos o acontecimientos que podamos reunir, detrás de todos ellos siempre terminamos encontrando personas.
Algunas estuvieron desde el principio. Otras llegaron después. Algunas ya no están. Hay jóvenes que han conocido siempre la Hermandad tal como hoy la vemos y otros que todavía recuerdan el momento en que apenas comenzaba a tomar forma.
La exposición quiere ser también para todos ellos.
No pretende contar que estos veinticinco años hayan sido perfectos. Ninguna historia real lo es. Pretende mostrar que existieron, que hubo personas detrás y que merece la pena conservar las imágenes antes de que los nombres, las fechas y las circunstancias empiecen a borrarse.
Visitantes ante algunas de las composiciones finales de la muestra, entre ellas las dedicadas a la nueva Casa de Hermandad y a
«Una misma trabajadera», con la que se cierra el recorrido por estos veinticinco años.
El aniversario sigue caminando
La exposición llega cuando todavía queda buena parte del programa conmemorativo.
El próximo gran capítulo llegará el 11 de octubre, con la jornada «Dejad que los niños se acerquen a mí», el traslado de Nuestro Padre Jesús de la Victoria y la Eucaristía conmemorativa del XXV Aniversario.
El 24 de octubre será Nuestra Señora del Valle quien protagonice su Procesión Extraordinaria de Acción de Gracias.
En noviembre llegarán las jornadas de formación y los cultos y besapiés al Señor de la Victoria con motivo de Cristo Rey. Diciembre traerá el concierto benéfico «Luz de Esperanza y Caridad», el besamanos extraordinario de Nuestra Señora del Valle y, el día 19, la Eucaristía de clausura y acción de gracias que pondrá fin al programa presentado por la Hermandad.
Pero antes de que lleguen todas esas fechas merece la pena detenerse un rato en el Ayuntamiento.
Buscar caras conocidas. Recordar cómo éramos. Descubrir cosas que quizá habíamos olvidado. Enseñarles a los más jóvenes que hubo un tiempo en que aquello que hoy reciben hecho todavía estaba por construir.
Treinta y cinco composiciones. Veinticinco años.
Y detrás de ellas, miles de pequeñas historias que explican cómo aquella Hermandad que comenzó su camino el 30 de mayo de 2001 ha llegado hasta aquí.
También en Padul Cofrade
Como antecedentes directos enlazaría estos tres artículos ya publicados: la presentación del programa del XXV Aniversario