El paso del Santísimo Cristo Crucificado de Padul entra en una nueva fase de restauración y dorado
Por Francisco Molina Muñoz
Padul, 26 de agosto de 2026
El paso procesional del Santísimo Cristo Crucificado de Padul se encuentra ya en los talleres de María del Pilar Casares Arias, donde en las próximas semanas comenzará una nueva intervención sobre uno de los elementos patrimoniales más importantes de la Hermandad.
Miembros de la Hermandad del Santísimo Cristo Crucificado de Padul junto al paso procesional en el momento de su
traslado al taller de María del Pilar Casares Arias, donde serán restauradas la canastilla y dorados los respiraderos.
El traslado se realizó el pasado miércoles y tiene como finalidad acometer la restauración de la canastilla y el dorado de los respiraderos, dos trabajos que supondrán un nuevo avance en el proceso de mejora que ha experimentado el paso a lo largo de los años.
Quienes han seguido de cerca la trayectoria de la Hermandad conocen bien que un paso procesional rara vez alcanza su configuración definitiva de una sola vez. Se va haciendo poco a poco, casi siempre al ritmo que permiten las posibilidades económicas de la corporación y gracias al esfuerzo de hermanos, colaboradores y devotos. Cada incorporación, reforma o restauración termina formando parte de una historia que se escribe durante muchos años.
Eso es precisamente lo que ocurre ahora con el paso del Crucificado. La intervención que comienza no pretende modificar su identidad, sino recuperar, conservar y completar el conjunto, actuando sobre una canastilla que acusa el uso propio de una pieza procesional y avanzando en el acabado de los respiraderos mediante su dorado.
El estado en el que hasta ahora hemos conocido el paso puede considerarse, por tanto, una etapa más dentro de su evolución. Cuando regrese al templo después de los trabajos previstos, ofrecerá una imagen renovada, pero seguirá siendo fácilmente reconocible por quienes cada Semana Santa lo han visto acompañar al Santísimo Cristo por las calles de Padul.
La encargada de realizar esta intervención será María del Pilar Casares Arias, a quien la Hermandad ha confiado la conservación y terminación artística de estas piezas. Su trabajo se mueve en ese terreno especialmente delicado del arte religioso en el que no basta con que una obra resulte atractiva a la vista: también hay que entender su función, su uso procesional y, sobre todo, el valor que posee para quienes la consideran parte de su patrimonio devocional.
No será, además, la primera vez que María del Pilar Casares trabaje sobre el patrimonio artístico de la Hermandad. Años atrás tuvo ya en sus manos la propia imagen del Santísimo Cristo Crucificado, cuya restauración le fue confiada por la corporación y de la que se hicieron eco distintos medios de comunicación, tanto digitales como impresos. Aquella intervención estableció una relación profesional y artística con una de las devociones más representativas de la Hermandad que ahora tiene continuidad en el paso procesional. Si entonces el objeto de su trabajo fue la imagen titular, en esta ocasión la actuación se dirige al conjunto que la sostiene y acompaña cada Semana Santa por las calles de Padul.
El Santísimo Cristo Crucificado de Padul expuesto en su paso procesional durante la mañana del Viernes Santo 2026.
Foto: Salvador Chaves Fajardo
En este caso existe además una circunstancia que hace el trabajo especialmente cercano. Casares no se aproxima al patrimonio del Crucificado como quien recibe simplemente una pieza de taller. Hay una relación previa con el ambiente artístico y con la propia realidad cofrade que rodea a la Hermandad, algo que necesariamente influye en la manera de afrontar una intervención de estas características.
La fotografía difundida por la Hermandad con motivo del traslado tiene también algo de imagen para el recuerdo. Varios de sus miembros aparecen junto al paso antes de iniciar los trabajos. Detrás queda la madera en el estado en que la hemos conocido hasta ahora. Cuando vuelva a fotografiarse en ese mismo contexto, una parte de esa imagen habrá cambiado.
Y quizá ahí esté lo verdaderamente interesante de este tipo de actuaciones. A veces contemplamos un paso terminado y olvidamos todos los años que hicieron falta para llegar hasta él. Las fotografías, los documentos y los testimonios de cada intervención permiten después reconstruir ese camino y entender que el patrimonio de una hermandad no apareció de repente: se fue haciendo generación tras generación.
La Hermandad del Santísimo Cristo Crucificado ha agradecido públicamente la confianza y disponibilidad de María del Pilar Casares Arias para asumir estos trabajos, que tienen como objetivo conservar el conjunto y continuar enriqueciendo un patrimonio que pertenece al presente de la corporación, pero que inevitablemente terminará heredando quienes vengan detrás.
Ahora comienza el trabajo de taller. Habrá que esperar para conocer el resultado definitivo. Pero el traslado realizado esta semana deja ya señalado un nuevo capítulo en la historia material del paso del Santísimo Cristo Crucificado de Padul.