Los Dolores ponen la primera piedra de una Casa de Hermandad nacida de una herencia y un sueño
Por Francisco Molina Muñoz
Padul, 14 de septiembre de 2026
El solar de Santa Ana, 2, esquina con la calle Iglesia, acogió la presentación del proyecto y el acto simbólico que abre una nueva etapa para la histórica Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores
El proyecto presentado para la futura Casa de Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores, que se levantará en la esquina
de las calles Santa Ana e Iglesia. Foto: Francisco Molina Muñoz.
Hay lugares que cambian de significado antes incluso de que se levante sobre ellos una sola pared.
El solar resultante de la demolición de la antigua vivienda situada en el número 2 de la calle Santa Ana, esquina con la calle Iglesia, dejó de ser este domingo únicamente un terreno a la espera de obras. Desde la colocación simbólica de la primera piedra, ese espacio pertenece ya también a la historia de la Muy Antigua e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores de Padul.
Allí se presentó el proyecto de la futura Casa de Hermandad y se cumplió uno de esos gestos que, aunque duran apenas unos minutos, pretenden permanecer durante generaciones.
La historia del inmueble añade además una dimensión especialmente paduleña al proyecto. La propiedad procedía de la herencia de José Ferrer Muñoz, conocido popularmente como “Pepe el Becerrica”, y fueron sus herederos quienes la donaron para que pudiera convertirse en la futura Casa de Hermandad de los Dolores.
De una casa familiar a una casa de hermandad.
De una propiedad particular a un espacio pensado para muchos.
Un acto abierto con música
La encargada de conducir la ceremonia fue Mari Carmen Pérez Morales.
Entre los asistentes se encontraban el párroco de Padul, Carlos José Fernández Peñafiel; el presidente de la Federación de Hermandades y Cofradías de Padul, Sergio Palomares Santiago; la alcaldesa, Celia Villena de Francisco; miembros de la Corporación Municipal; hermanos mayores y representantes de las diferentes hermandades y cofradías de Padul, y la junta directiva de los Dolores, encabezada por su hermana mayor, Amparo Hernández Amaro.
Un numeroso público terminó de llenar un solar que por unas horas dejó de ser únicamente el escenario de una futura obra.
La música puso marco al comienzo y al final del acto. Corrió a cargo de un quinteto de viento formado por Erika, Ángela, María Dolores, Marina y Juan Antonio, cuyas interpretaciones acompañaron una celebración concebida desde el principio con un marcado carácter de hermandad.
El solar de Santa Ana, 2, esquina con la calle Iglesia, momentos antes del comienzo del acto de presentación
y colocación de la primera piedra. Foto: Francisco Molina Muñoz.
«Una casa» que deberá ser mucho más que un edificio
La primera intervención correspondió a Amparo Hernández Amaro.
La hermana mayor recorrió los distintos avatares y esfuerzos que han sido necesarios para alcanzar este momento y se detuvo especialmente en aquello que la futura sede deberá significar.
Porque una Casa de Hermandad no se justifica únicamente por sus paredes.
Deberá convertirse en lugar de encuentro para los hermanos de la Virgen de los Dolores, pero también en una puerta abierta para quienes se acerquen con voluntad de conocer, compartir y participar de la vida cofrade.
La hermana mayor, Amparo Hernández Amaro, repasó el camino recorrido por la Hermandad y destacó la futura casa como
lugar de encuentro y convivencia cofrade. Foto: Francisco Molina Muñoz.
Durante su intervención apareció además una referencia particularmente personal. Hernández Amaro recordó que el Viernes Santo de 2027 cumplirá veinticinco años como costalera de Nuestra Señora de los Dolores y expresó que difícilmente podría imaginar un lugar mejor en el que vivir esa jornada.
Después tomó la palabra el párroco.
Carlos José Fernández Peñafiel insistió igualmente en que el sentido de una Casa de Hermandad debe superar lo puramente material. La colocación de la primera piedra, señaló, constituye un nuevo paso en un camino que debe conducir hacia la fe, la convivencia y la hermandad.
Una casa propia dentro de la Semana Santa de Padul
El presidente de la Federación de Hermandades y Cofradías, Sergio Palomares Santiago, continuó esa misma línea.
Destacó la importancia que supone para una corporación disponer de un espacio propio y expresó su deseo de que el proyecto avance según lo previsto hasta poder contemplar algún día a Nuestra Señora de los Dolores realizando su estación de penitencia desde su nueva Casa de Hermandad.
Después intervino la alcaldesa.
Celia Villena de Francisco reconoció públicamente el trabajo desarrollado por la Hermandad y por cuantas personas han contribuido a hacer posible el proyecto, animándolas a perseverar en el esfuerzo que todavía queda por delante.
Pero reservó para el final una intervención que nadie esperaba.
Ante todos los presentes, propuso públicamente que Amparo Hernández Amaro sea la próxima exaltadora del Costalero de Padul, coincidiendo precisamente con sus veinticinco años bajo las trabajaderas de la Virgen de los Dolores.
La sorpresa alcanzó en primer lugar a la propia interesada.
Su gesto pareció aceptar la invitación, aunque resultó imposible escuchar con claridad su respuesta: el aplauso del público cubrió cualquier otra palabra durante unos instantes.
Lo que quedará bajo los cimientos
La secretaria de la Hermandad, María Elena Ruiz Mejías, dio lectura a continuación al acta de colocación de la primera piedra.
La secretaria de la Hermandad, María Elena Ruiz Megías, da lectura al acta de colocación de la primera piedra de la futura
Casa de Hermandad. Foto: Francisco Molina Muñoz.
Sus palabras dejaron constancia del significado de la jornada y, especialmente, del esfuerzo de muchas personas para hacer posible que aquel proyecto llegara finalmente hasta ese solar.
Llegó entonces uno de los momentos de mayor carga simbólica.
El párroco bendijo el lugar reservado para la primera piedra, las paredes colindantes y también, como él mismo señaló, a «las piedras vivas»: los hombres y mujeres reunidos allí.
El agua bendita terminó alcanzando ampliamente a los asistentes antes de que la bendición se centrara en la urna destinada a actuar como primera piedra simbólica y cápsula de tiempo.
Carlos José Fernández Peñafiel bendice la urna, el solar y a quienes participaban en el acto, a los que se refirió como
«las piedras vivas». Foto: Francisco Molina Muñoz.
En su interior se depositarían el acta de la jornada, un periódico del día, monedas de curso legal y mensajes personales, escritos por quienes quisieron confiar al futuro un deseo, un pensamiento o una oración para que quedaran integrados simbólicamente en la nueva casa.
El rezo de un Ave María a la Santísima Virgen puso fin a la bendición.
Del proyecto al edificio
Fue entonces cuando José Manuel Zambrano Velasco, redactor del proyecto, explicó brevemente las líneas generales de la futura Casa de Hermandad y valoró tanto el significado de la obra para la corporación como el destino al que estará dedicada.
La presentadora invitó después a los principales representantes presentes a descubrir una lámina con la imagen prevista del edificio terminado.
Por unos momentos el solar y el proyecto pudieron verse al mismo tiempo.
El lugar que todavía es tierra, medianeras y espacio abierto, frente a la representación de aquello en lo que pretende convertirse.
José Manuel Zambrano Velasco, redactor del proyecto, explica las principales características de la futura Casa de Hermandad
y el destino al que estará dedicada. Foto: Francisco Molina Muñoz.
Una palada para comenzar
Faltaba todavía el gesto final.
Mari Carmen Pérez Morales invitó a quienes habían intervenido durante la mañana y a los representantes de las hermandades y cofradías de Padul a acercarse hasta el lugar destinado a la cimentación.
Uno tras otro fueron depositando una palada de arena.
Representantes institucionales y cofrades participaron en el gesto simbólico de cubrir con una palada de arena el lugar
reservado para la primera piedra. Foto: Francisco Molina Muñoz.
No levantaba todavía ningún muro.
Pero certificaba simbólicamente que el proyecto había comenzado a pasar del papel a la tierra.
Después volvió a sonar el quinteto.
Y allí quedó la primera piedra.
La Hermandad resumiría posteriormente la jornada en sus redes con una frase sencilla: «Un día para recordar, un sueño que comienza a hacerse realidad».
Probablemente sea difícil condensarlo mejor.
Porque la futura Casa de Hermandad todavía tendrá que construirse. Quedan obras, decisiones, recursos y tiempo.
Pero desde este 13 de septiembre ya tiene algo que ningún plano puede dibujar: un primer día que recordar.
Vídeo resumen del acto
Padul Cofrade ofrece un resumen audiovisual de la presentación del proyecto y colocación de la primera piedra de la futura Casa de Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores, celebrada el 13 de septiembre de 2026. Grabación y edición: Francisco Molina Muñoz.
Autoría gráfica y audiovisual
Fotografías y vídeo: Francisco Molina Muñoz. Todo el material gráfico y audiovisual que acompaña esta información fue realizado durante el acto celebrado el 13 de septiembre de 2026 en el solar de la futura Casa de Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores de Padul.
Acto de presentación del proyecto arquitectónico y colocación de la primera piedra de la futura Casa de Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores Abrir artículo en Padul Cofrade