Padul acompañó al Santísimo en una procesión del Corpus marcada por la participación de las hermandades
Por Francisco Molina Muñoz
Padul, 7 de junio de 2026
La tarde del sábado 6 de junio, Padul volvió a vivir una de esas celebraciones que forman parte de la memoria religiosa del pueblo: la procesión del Corpus Christi. Niños de Primera Comunión, hermandades, cofradías, costaleros de distintas corporaciones y la Banda de Música San Sebastián acompañaron al Santísimo Sacramento en una jornada sencilla, solemne y muy reconocible para la vida parroquial paduleña.
“El Corpus no es una procesión más. Es la forma en que una comunidad prepara sus calles para que lo sagrado pase por ellas.”
Costaleros de varias hermandades de Padul portaron el paso del Santísimo en una procesión
marcada por la colaboración entre corporaciones. Fotografía: Francisco A.M.M:
No fue una procesión de grandes artificios. Tampoco lo necesitaba. El Corpus tiene precisamente esa fuerza tranquila de las celebraciones antiguas, de las que se preparan sin demasiado ruido y acaban dejando una imagen muy clara: la del pueblo acompañando al Santísimo por sus calles.
La celebración comenzó con la misa de las siete de la tarde en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor. Al terminar la Eucaristía, ya en torno a las ocho, se inició la procesión. La tarde acompañó, con luz de junio y temperatura de verano, y las calles fueron recibiendo poco a poco el paso del cortejo.
Había niños de comunión, catequistas, insignias, representantes de hermandades, música, vecinos esperando en las aceras y el Santísimo avanzando bajo templete entre fachadas conocidas. Una estampa de pueblo, en el mejor sentido de la palabra.
Los niños de comunión abrieron el cortejo
Como viene siendo habitual, los niños y niñas que este año han recibido la Primera Comunión ocuparon un lugar destacado en la procesión. Acompañados por sus catequistas, caminaron delante del Santísimo Sacramento y dieron al cortejo una de sus imágenes más tiernas y reconocibles.
Los niños y niñas que han recibido este año la Primera Comunión precedieron el paso del Santísimo, guiados por sus catequistas. Fotografía: Francisco A. M.M., cedida para Padul Cofrade.
Para ellos, participar en el Corpus es algo más que vestir de comunión una tarde más. Es una primera manera de entrar en una tradición que se aprende casi sin darse cuenta: en la parroquia, en casa, viendo a otros niños antes, escuchando a los mayores y formando parte de una celebración que se repite año tras año.
Esa imagen de los pequeños abriendo camino al Santísimo resume muy bien lo que significa el Corpus para muchas familias. Hay fe, claro. Pero también hay continuidad, recuerdo y una forma sencilla de transmitir a los más jóvenes que hay gestos que vienen de lejos y que siguen teniendo sentido.
Vídeo: Francisco A. M.M., cedido para Padul Cofrade.
Las hermandades y cofradías de Padul estuvieron presentes
La procesión contó con representación de todas las hermandades y cofradías de Padul. No es un detalle menor, porque el Corpus no pertenece a una hermandad concreta, sino al conjunto de la comunidad parroquial.
Cada corporación llegó con su identidad, con su historia y con sus devociones propias, pero en esta solemnidad todas se situaron en torno al mismo centro: el Santísimo Sacramento. Ese es uno de los valores más claros de esta celebración. No se trata de ocupar un sitio por protagonismo, sino de acompañar.
Representantes de las hermandades y cofradías de Padul acompañaron al Santísimo Sacramento
en una celebración de carácter plenamente parroquial. Fotografía: Francisco A. M.M., cedida para Padul Cofrade.
La presencia conjunta de las hermandades ayuda a entender también el papel que tienen dentro del pueblo. No están solo para sus cultos, sus titulares o sus estaciones de penitencia. Forman parte de una vida religiosa y social más amplia. En el Corpus, esa dimensión común se ve de una forma especialmente clara.
“En el Corpus, las hermandades no caminan cada una por separado: caminan como parte de una misma memoria parroquial.”
En una tarde como esta, las siglas quedan en segundo plano. Lo importante es caminar juntos.
El templete, una pieza con historia cofrade
Uno de los elementos más destacados de la procesión fue el templete utilizado para portar la custodia con el Santísimo. Se trata de una pieza que perteneció a la Hermandad de la Flagelación de Padul y que fue realizada para acoger la custodia en los años en los que el Santísimo era llevado sobre el antiguo paso de dicha hermandad.
Este año, el templete volvió a ocupar un lugar principal, situado sobre el nuevo paso de la Hermandad del Señor de Padul. Su presencia permitió unir, de alguna manera, distintas etapas de la vida cofrade local: la memoria de la Flagelación, el uso sacramental para el que fue concebido y la colaboración actual entre hermandades.
El paso fue portado por costaleros de varias corporaciones paduleñas. Ese gesto merece destacarse, porque en el Corpus el trabajo bajo las trabajaderas no se entiende desde una pertenencia concreta, sino desde la disponibilidad común al servicio del Santísimo.
Costaleros de distintas hermandades compartieron esfuerzo, mando y responsabilidad para que el paso avanzara con dignidad por las calles de Padul. No hizo falta subrayarlo demasiado. Se vio en la propia procesión.
El templete que acogió la custodia del Santísimo, pieza vinculada históricamente a la Hermandad de la Flagelación, volvió a destacar sobre el paso preparado para la procesión del Corpus. Fotografía: Francisco A.M.M.
“El templete no fue solo una pieza de orfebrería sobre el paso; fue también memoria compartida de la vida cofrade paduleña.”
La Banda de Música San Sebastián acompañó al Santísimo
La Banda de Música San Sebastián de Padul fue la encargada de acompañar musicalmente la procesión. Su presencia aportó solemnidad al recorrido y volvió a recordar el lugar que la música ocupa en las celebraciones públicas del municipio.
En el Corpus, la música tiene otro tono. No busca el dramatismo propio de una procesión penitencial, sino un acompañamiento más sereno, más litúrgico, acorde con la presencia del Santísimo Sacramento. La banda marcó el paso de la tarde y ayudó a crear ese ambiente de respeto y recogimiento que pide la solemnidad.
Además, la Banda de Música San Sebastián no es un simple acompañamiento externo. Es parte de la vida cultural, festiva y cofrade de Padul. Su sonido pertenece también a la memoria del pueblo, a sus fiestas, a sus procesiones y a tantas tardes señaladas del calendario local.
Una tradición con raíces profundas
La procesión del Corpus Christi no es una celebración reciente en Padul. La devoción sacramental tiene una base histórica importante en la localidad. La existencia de la Hermandad del Santísimo Sacramento está documentada desde el siglo XVI a través de su libro de constituciones, estudiado por Pilar Bertos Herrera en la Universidad de Granada.
Ese dato permite mirar la procesión actual con otra perspectiva. Lo que hoy se ve en la calle —los niños, las hermandades, la custodia, la música y los vecinos— forma parte de una tradición que ha pasado por muchas generaciones. Habrán cambiado los recorridos, los horarios, los pasos, los enseres y hasta la forma de contar la celebración, pero el fondo sigue siendo el mismo: Padul acompañando públicamente al Santísimo Sacramento.
En Padul Cofrade, la procesión del Corpus ha quedado recogida en distintas crónicas a lo largo de los años, como las publicadas en 2007, 2011, 2013, 2024 y 2025. Todas ellas, con sus diferencias, muestran una misma línea de continuidad: el Corpus como fiesta religiosa, pero también como expresión de comunidad y de memoria compartida.
Padul ha cambiado, como cambian todos los pueblos. Cambian las calles, las formas de participar, la estética y hasta la manera de vivir algunas tradiciones. Pero hay celebraciones que siguen conservando un sitio propio. El Corpus es una de ellas.
La calle también forma parte de la celebración
Hay actos religiosos que se entienden mejor cuando salen del templo. El Corpus Christi es uno de ellos. La Eucaristía se celebra en la iglesia, pero la procesión lleva esa presencia a la calle, al espacio cotidiano, al lugar por donde pasa la vida de todos los días.
En Padul, la salida del Santísimo desde Santa María la Mayor volvió a convertir el entorno de la parroquia y las calles del recorrido en un lugar de respeto y encuentro. Durante unas horas, balcones, esquinas, puertas y aceras formaron parte de la celebración.
Unos participaron dentro del cortejo. Otros esperaron el paso de la procesión desde la calle. También hubo quienes miraron desde las puertas de sus casas o desde los balcones. Cada uno a su manera, pero todos formando parte de una escena que el pueblo conoce bien.
El Corpus tiene esa capacidad: hace que la calle deje de ser solo lugar de paso y se convierta, por un rato, en espacio de fe y de comunidad.
Una procesión marcada por la colaboración
La jornada dejó una imagen clara de colaboración entre hermandades. El templete histórico, el nuevo paso de la Hermandad del Señor de Padul, los costaleros de distintas corporaciones, la representación de todas las hermandades y cofradías y el acompañamiento de la Banda de Música San Sebastián dieron a la procesión un sentido común.
No siempre hace falta explicar demasiado las cosas. A veces basta con ver a varias hermandades trabajando juntas para entender que la vida cofrade de un pueblo no se sostiene solo en los cultos propios de cada corporación. También se sostiene en estos momentos compartidos, en los que todos reman en la misma dirección.
El paso del Santísimo, parado en la Ermita de San Sebastián,
dejó una de las estampas más serenas de la tarde del Corpus en Padul.
El Corpus es uno de esos días en los que la colaboración se ve con naturalidad. Y quizá por eso mismo tiene tanto valor.
“Cuando el Santísimo sale a la calle, la procesión deja de ser de unos pocos y pasa a ser memoria común de todo un pueblo.”
Padul volvió a acompañar al Santísimo
La procesión dejó imágenes de gran belleza: el templete con la custodia ante la fachada de Santa María la Mayor, las flores del paso, los niños vestidos de comunión, las hermandades representadas, los costaleros junto al paso, la cruz de piedra, la torre, la música y los vecinos ocupando calles y aceras.
Pero lo importante no estuvo solo en las fotografías. Estuvo en el sentido de lo vivido. Padul volvió a acompañar al Santísimo Sacramento con sencillez, con participación y con esa mezcla de tradición y presente que mantiene viva una celebración.
El Corpus no se sostiene únicamente por lo que fue. Se sostiene porque cada año hay personas que lo preparan, lo portan, lo representan, lo cantan, lo tocan, lo acompañan y lo transmiten. Se sostiene también por quienes miran con respeto y por quienes enseñan a los más pequeños que algunas costumbres no son solo recuerdos, sino parte de lo que un pueblo sigue siendo.
El sábado 6 de junio, al caer la tarde, Padul volvió a abrir sus calles al Santísimo.
Y, una vez más, en ese gesto antiguo y sencillo, el pueblo volvió a reconocerse.