Padul se encomienda a la Virgen del Carmen en una misa de acción de gracias y rogativas
Por Francisco Molina Muñoz
Padul, 30 de agosto de 2026
La parroquia de Santa María la Mayor acogió una multitudinaria celebración presidida por don Carlos J. Fernández Peñafiel, seguida de una procesión extraordinaria de la Virgen del Carmen, conocida popularmente como la Virgen de los Terremotos.
Padul volvió a mirar a la Virgen del Carmen en una noche marcada por la fe, el agradecimiento y la esperanza. La iglesia parroquial de Santa María la Mayor acogió el viernes 29 de agosto, a las 20:00 horas, una misa de acción de gracias y rogativas ante el enjambre sísmico que viene afectando durante las últimas semanas a distintos puntos de la provincia de Granada, entre ellos Padul y el Valle de Lecrín.
La celebración, presidida por el párroco de Padul, don Carlos J. Fernández Peñafiel, reunió a una amplia representación del pueblo: autoridades municipales, miembros de distintas hermandades y cofradías y numerosos fieles que llenaron el templo. A ellos se sumarían después muchos más vecinos en la procesión extraordinaria con la imagen de la Santísima Virgen por las calles del centro de la población.
La convocatoria nacía de una doble intención. Por un lado, dar gracias porque, pese a la inquietud generada por los movimientos sísmicos, Padul no ha tenido que lamentar víctimas y los daños sufridos han sido leves.
Por otro, elevar una plegaria confiada para que cesen los temblores y pueda restablecerse plenamente la serenidad en los hogares, especialmente entre quienes viven con mayor preocupación esta situación.
Durante la Eucaristía se hizo presente esa oración compartida de un pueblo que conoce bien el significado de acudir a la Virgen del Carmen en momentos de incertidumbre. No fue solo una respuesta a la actualidad inmediata, sino también una vuelta consciente a una memoria colectiva que forma parte de la identidad religiosa de Padul.
La Virgen de los Terremotos
La imagen de la Virgen del Carmen recibe en Padul, junto a su advocación tradicional, el nombre popular de Virgen de los Terremotos. La denominación se vincula al gran seísmo del 25 de diciembre de 1884, una catástrofe que asoló numerosas localidades de Granada y Málaga, con consecuencias especialmente graves en pueblos cercanos como Albuñuelas, Arenas del Rey, Alhama de Granada o Jayena.
La tradición local recuerda que Padul quedó preservado de males mayores y que, en acción de gracias, el pueblo asumió el compromiso de procesionar cada 26 de diciembre a la Virgen del Carmen. La documentación patrimonial municipal recoge expresamente esta salida conmemorativa y explica así el apelativo con el que los paduleños conocen a la imagen.
La celebración de este viernes recuperó, por tanto, ese mismo sentido: agradecer la protección recibida y pedir la intercesión de la Virgen para que los movimientos sísmicos cesen y la normalidad vuelva definitivamente a la vida cotidiana.
Una liturgia cuidada y profundamente participada
La misa transcurrió en un ambiente de recogimiento, con una participación atenta de los fieles y una presencia institucional y cofrade que subrayó el carácter comunitario de la convocatoria.
La música aportó una dimensión especialmente solemne a la celebración. La paduleña María del Pilar García Morillas, profesora de Música, puso voz al órgano parroquial con una selección de obras sacras interpretadas con sensibilidad y mesura, acompañando los distintos momentos de la liturgia sin imponerse nunca a la oración.
El instrumento, de tubos y sonoridad poderosa, forma parte destacada del patrimonio de Santa María la Mayor. Fue donado por el Conde de la Villa de Padul y construido por el organero alemán Pedro Ghys Guillemín a comienzos del siglo XX. Su restauración, sufragada hace algunos años por el actual Conde de Padul, permitió recuperar para el templo una pieza histórica que volvió a desplegar, en esta ocasión, toda su capacidad para sostener el canto, el silencio y la emoción de una noche singular.
La oración salió a las calles
Concluida la Eucaristía, la Virgen del Carmen abandonó el templo para recorrer las calles del centro de Padul. La procesión fue acompañada por una multitud de vecinos, entre personas mayores, familias, jóvenes y representantes de las corporaciones cofrades, en una muestra visible de devoción y unidad.
La imagen avanzó entre las casas y las miradas de quienes quisieron acompañarla, convertida una vez más en punto de encuentro para un pueblo que ha sabido mantener vivas sus tradiciones religiosas sin desligarlas de las necesidades y preocupaciones de cada tiempo.
En esta ocasión, la salida extraordinaria tuvo la fuerza propia de una rogativa: no la de una celebración aislada, sino la de una comunidad que se reconoce vulnerable ante la naturaleza y que, desde su fe, busca consuelo, calma y esperanza.
A medida que avanzaba la tarde y caía la noche, el acompañamiento popular fue creciendo. Las calles del centro acogieron una estampa de especial significado, en la que la devoción mariana, la memoria histórica y la realidad presente volvieron a encontrarse.
La Virgen del Carmen regresó así a las calles de Padul con el mismo espíritu que explica su salida anual de diciembre: agradecer, pedir y caminar juntos. Bajo su manto, el pueblo quiso expresar una rogativa por el cese de los temblores y, al mismo tiempo, una acción de gracias por la protección recibida.
Fuentes y documentación
Documentación patrimonial del Ayuntamiento de Padul sobre la Virgen del Carmen y la conmemoración de los terremotos de 1884.
Instituto Andaluz Universitario de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos de la Universidad de Granada.
Convocatoria de rogativas de la Parroquia de Santa María la Mayor de Padul.