Pregón pronunciado por Don Antonio Carlos Maldonado Medina 21 de marzo de 2026 Centro Cultural Federico García Lorca
ESCRITURAS
Al hombre, los planes del corazón;
pero de Dios, la respuesta. (Prov. 16:1)
Al hombre le parecen puros todos los caminos,
pero el Señor examina sus intenciones. (Prov. 16:2)
Solo somos siervos del Amor de Dios
I
PRELUDIO DE UN COFRADE
Con las zapatillas llenas de tierra y chinos,
con los calcetines y la ropa cubiertos de pinchos secos,
con la frente marcada por churretes de sudor y barro.
Las madres llamando una y otra vez para cenar, y unos niños que solo querían seguir jugando bajo aquel atardecer de primavera.
Antonio Carlos, aquí hay un palé. Busca dos tablas y, con un clavo, ponlas en forma de cruz. Vamos a hacer un trono de Semana Santa.
Piedra en mano, tablas cruzadas y tres clavos oxidados en el bolsillo.
Uno, porque el primero seguro se doblaría antes de ser clavado.
El segundo, por si la impaciencia me traicionaba y lo clavaba torcido.
Y el tercero, el definitivo, con el que demostraría mis dotes de temprana priostía, para que, al alzarse la cruz, el peso de la gravedad no deshiciera mi empeño de mantener unidas aquellas dos tablas.
Así, entre el juego y la inocencia de los niños, se hizo mi primer paso de Semana Santa.
Pa’lante, pa’trás, pal lao, pal otro lao… Pa’lante, pa’trás, pal lao, pal otro lao-. -Es el paso de la cruz- me decía mi primo Paco mientras llevábamos el palé sobre los hombros.
Ni izquierdo ni costero.
Ni faja ni costal.
Ni misterio ni palio
Ni Cristo ni Virgen.
No entendía nada de Semana Santa, pero en aquel terreno de olivos hice mi primera chicotá. Y en aquel atardecer, germinó la semilla del costalero que un día me acercaría a Ti, Señor.
II SALUTACIÓN
Ilustrísimo don Carlos Fernández, párroco de nuestra Iglesia Santa María la Mayor;
Excelentísima alcaldesa, doña Celia Villena, y demás autoridades locales;
Presidente y miembros de la Junta de la Federación de Cofradías y Hermandades de Padul;
Hermanos y Hermanas Mayores de cada una de nuestras Cofradías y Hermandades;
familia, hermanos cofrades, amigos, vecinos y allegados.
Buenas noches y gracias por estar hoy aquí.
III AGRADECIMIENTO Y UN EMBOLAO
Estela, gracias por tus palabras hacia mi persona. No sé si aún recordarás el día que nos conocimos. Como no, detrás de una barra de feria, trabajando por lo que tanto sentimos y, por qué no decirlo, por lo que algunos tanto nos critican: nuestras cofradías, Nuestro Señor. Hace un año eras tú quien estabas aquí, repleta de emociones y sentimientos personales que son difíciles de verbalizar ante el público.
Hoy, soy yo quién no sabe si mi pregón estará a la altura. Creo que todo cofrade tiene en su interior esa semilla de pregonero, pero lo cierto es que, cuando te lo proponen, lo primero que piensas son excusas para no hacerlo. Es el miedo y la responsabilidad de anunciar una Semana Santa que se extrapola a nuestro estilo de vida.
A Sergio, Antonio Manuel, Lorena y Lales… ¡Qué os gusta meterme en un “embolao”! Un embolao que no es más que el fruto del amor de Dios expresado en horas de una mesa camilla, llena de estampas y notas de libreta y bolígrafo, que sonsacan alegría y fraternidad entre amigos y amigas que nos dan las cofradías.
Sergio, ya sabes que creo que no es mi momento. Un pregón son anécdotas, experiencias, historias, momentos malos y momentos buenos. Aunque lleve 14 años en nuestra cofradía, siento que acabo de empezar en esto. Pero, ¿cómo dejar escapar este tren si quizá nunca vuelva a pasar? Gracias a los cuatro por permitirme el lujo de estar hoy aquí.
A todos los presentes, bienvenidos al acto que anuncia la llegada de nuestra Semana Santa 2026 y que tanto gusto tengo de anunciar. A lo largo de este pregón me gustaría que imperase el silencio, la solemnidad, la penumbra que antecede a la fe. Pero también la alegría y la luz.
Antes decía que no sabía si iba a estar a la altura. Sin embargo, mi alter ego me dice que no sabe cómo aceptará Padul este pregón, por crítico y extensión. Para mí, un pregón no es una exaltación, no consiste en dorar la píldora. Para mí, un pregón debe ser algo parecido a eso que llaman, hablar de cofradías; hablar de Hermandades. Contar lo bueno, pero también lo malo. Contar lo que mucha gente piensa, pero que, de cara al público, no se dice. Todo ello, visto desde los ojos de este pregonero que ama la Semana Santa pero que, seguro, también se equivoca.
Aquí brotarán mis alegrías y mis penas, mis fortalezas y mis debilidades.
Florecerán mis momentos flamencos y fúnebres, mis halagos y mis críticas.
Aquí confesaré mis pecados capitales y las virtudes que pretendo alcanzar.
Aquí se hace público cómo siento mi Semana Santa de Padul.
IV AL PADUL
Del pueblo donde sacamos las sillas de madera y anea para tomar el fresco,
de donde las relaciones con los vecinos son de familia.
Del pueblo donde se pide y se da solidaridad,
de donde todos nos sentimos orgullosos de serlo.
Del pueblo donde limpiamos los montes para calentar a nuestro patrón,
de donde los trianeros dijeron que tocamos un trocito de cielo junto a la Atalaya,
y yo digo que, nuestro lienzo es vega y laguna.
De donde hay más cofradías por habitante del mundo entero,
de donde amamos la Semana Santa antes de comprenderla.
Sí, de ahí. De ahí soy yo. De El Padul. No eres el más bonito. No eres el más avanzado. No eres el más pintoresco. Quizá no seas nada, aunque para nosotros lo seas todo. Padul… ¿Cuál es tu secreto? ¿Por qué estamos tan orgullosos de ti? ¿Cómo podríamos explicarle a un forastero qué es El Padul?
¿El Mamut? ¿La Laguna? ¿El Manar? ¿Las torticas de masa? ¿Los jardines llenos de chavales…? No sé…
¿Cómo le explico a la gente que aquí las calles se miden en chicotás, que cada esquina es una revirá y que cada instante es una marcha?
¿Cómo le explico que, en Cuaresma, el alba suena a solo de oboe de San Sebastián y el ocaso al eco de los tambores de los Soldados Romanos?
¿Cómo le explico que quiénes se borran de las cofradías son los primeros en ver la procesión?
¿Cómo le explico la mirada al lado de algún que otro hostelero cuando su negocio hace pleno en Semana Santa si los Santos no comen?
¿Cómo le explico que quiénes critican la vara no nos ven detrás de la barra ni encima del andamio?
¿Cómo le explico las imágenes, los mantos de vistas, los pasos, las bandas, las flores, los trajes de monaguillo… las Casas de Hermandad con los ingresos que tenemos?
Alguien tiene que decirlo. Son 10 los euros que se pagan al año, la friolera de 83 céntimos al mes. Bueno, a la burra 1,25. Y encima hay quién, aun no siendo Hermano, nos dice que nos lo gastamos en fiestas o, lo dicho, que “Los Santos no comen”. Perdonadme, pero tiene guasa la cosa. Los Santos no comen, pero sí hay muchas familias que comen de Los Santos. Sí, aquí en Padul.
Aunque la verdad, hay que reconocer, que no son 10€ al año. Por eso no se puede subir más, porque quienes están en este mundo, saben que no son 10, sino 50 o 60 o 100 euros de las 5 o 6 o 10 cofradías que pagan con gusto y se despiden con unas palabras que a mí me llenan el alma: -Gracias por venir y hasta el año que viene si Dios quiere-.
Yo siempre respondo: -Gracias a ti también-. Porque el Señor no es mío. El Señor, la Virgen María, son nuestros. Quienes estamos dentro, entendemos que solo somos Siervos del Amor de Dios. Que hoy estoy yo, pero que mañana, puedes estar tú si estás dispuesto a trabajar sin un mayor interés que tu fe y el orgullo de mantener viva nuestra Semana Santa.
Y por eso… Aquí no solo es Semana Santa cuando huele a incienso. Aquí, pensamos en Semana Santa. Todo el año. En las barras de feria, en las Cruces de Mayo, en la Lotería de Navidad, en las reuniones con los amigos, en los talleres de costura… en las Cuotas de Hermano que vamos cobrando, puerta por puerta, las veces que haga falta. Por eso tenemos que estar orgullosos de nuestra Semana Santa. De lo que Padul ha creado. De lo que nosotros hemos creado. Porque aquí, la fe se trabaja, se comparte, se vive, se siente.
¿Lo veis? La Semana Santa empieza según los ojos de quien la mire. Que para algunos empieza, pero para otros, comienza a acabarse. Pero déjame ser egoísta y disfrutar de esta, hasta el último momento porque Padul está preparado pá mostrarle al mundo entero, en tan solo una semana, la fe que sentimos y el que arte tenemos.
El costalero igualao, con ganas de leña está,
la palma, rizá; la balconera, colocá;
la túnica, planchá; y la trompeta bien afiná.
La bizcochera, ya espera la flor empapá.
La cesta llena de estampas y la papeleta de sitio, bien guardá.
Llega nuestra Semana Santa mejor soñá.
DOMINGO DE RAMOS
V VICTORIA Y VALLE HUMILDAD VS SOBERBIA
En una semana, el Domingo de Ramos llegará. Por última vez, el barrio de San Antonio será el centro del pueblo este día; un nuevo hogar espera a Nuestro Padre Jesús de la Victoria y a la Señora del Valle. Será el culmen a XXV años de trabajo incesante. Tengo ganas de verte en Julio García Villena, quiero, soñar despierto. Quiero, pintar en mi imaginación un imposible paso por Santa Ana, donde, desde un balcón, con tan solo un salto, podría subirme a lomos de la burra del Señor. ¡Qué privilegiado sería!
Pero, Señor, perdóname.
Caprichoso tú fuiste, dos quedaron atrás
y… alguna pega tendrás
Pero, ¡qué guapo estás!
Me gusta tu tirabuzón, tu barba partida, el doblez milimétrico de tus ropas, me gusta el gesto triunfante de tu mano en Padul. Me gusta tu inmensurable alegría.
Señor, solo te pido una cosa. Líbrame de la Soberbia, de creer que lo sé todo, de creer que los mayores están anticuados, de pensar que lo mío es lo mejor, que solo yo soy buen costalero, de creer que aquí, en Padul, hay algún Rey de Reyes distinto al Corpus. Bríndame tu Humildad, tu sencillez, tu modestia, tu naturalidad… Tal y cómo tú nos enseñaste a lomos de la burra. Tal y cómo hizo su Hermano Mayor y Capataz de palio, que fueron los primeros en darme la enhorabuena mientras otros iban criticando mi nombramiento. Gracias.
Señor, ¿sabes qué ellos todavía no lo saben? Se lo voy a contar. Dios quiera que no sea pronto, pero él aquí presente, Hermano de la Burra será. Y es que, cuando os preguntaba qué era Padul, una respuesta podría ser: Mi padre. Sí, el Hachero. Una persona que se hizo Hermano de esta cofradía por hacerle la contraria al cura del pueblo. Seguramente, una historia mal contada. Seguramente, no fue el único. Un Hermano Cofrade que, gracias a Dios, se hereda de padres a hijos o, lo que es aún más bonito, se sigue pagando en memoria del muerto.
A veces, le damos demasiada importancia al futuro sin pensar en el presente. Y lo que es peor, sin disfrutar del presente. Lo cierto es que, en una semana, colgarán blasones verdes donde leeremos Victoria y Valle en dorado.
Pero la vida, no siempre es cuestión de dorados y coronas. Y es que, a la alegría del Valle, se le ha escapado una alegría, se le ha escapado una nueva lágrima bajo un pecherín que aún sigue empapado1. A mi buen amigo Cristóbal, a mi Hermano Cofrade Víctor, a la cuadrilla de mujeres valientes, que la Virgen del Valle os ilumine y sepáis transmitir la mayor alegría que ella siempre quería para su reina. Amigos, amigas, que la comprensible pena no nuble la alegría. Así que…
¡Oído…! ¡Venga de frente! (Suena El día del Señor)
Quiero abrir bien los ojos y que nunca acabe.
Disfrutar de cada momento.
El hebreo que dormido está,
el olor a palma y olivo,
la nube de incienso que no me deja ver.
Quiero saborear esa estampa que es la calle Vergel
mientras baja el reluciente paso, lleno de flor de cera y clavel.
¡Silencio!
Quiero escuchar la caja del Cuesta, el saxo del Rafa, el clarinete de la Isa que resuena como la brisa y mi alma incisa.
¡Oído…! ¡La derecha alante, la izquierda atrás!
¡Toas concentrás!
¡Que esta revirá hay que trabajar y ya nunca volverá a ser igual!
¡Qué arte más grande tiene mi patera!
Que lo que hace mi Isa no lo hace cualquiera
y ella siempre lo hace a la primera.
¡Oído…!
Los dos costeros a tierra por iguá,
¡que hay un cable que nos quiere amargar!
Pero que poquito a poco vamos a superar.
Bueno está…
¡Arriba esos cuerpos que nos vamos a arrancar!
Que la Lorena ahí abajo está diciendo:
“Que esta cuesta, pá ellas, no es ná”.
VI DEL LUNES SANTO AL VIERNES SANTO MI BENDITA HERMANDAD
Entre idas y venidas a Granada, entre Radio Cofrade y Sentir Cofrade, entre procesiones pasadas de Paravisa, pero sobre todo… entre los 34 metros cuadrados que sitan en la Calle Horno Nº 3.
Ahí. Ahí espero, desde el Lunes Santo, la llegada de mi Viernes Santo. Sí… en nuestra Casa Hermandad. Algunas veces solo, pero generalmente acompañado. Muy bien acompañado.
Seguramente muchos de vosotros habréis vivido algo parecido, especialmente en esos años de adolescente. Los amigos proponen un plan y tú respondes; - No puedo, hemos quedado en ir a la Casa Hermandad-.
Eso al amigo, a la amiga que no es cofrade, le sienta como un jarro de agua fría. Lo toma casi como una traición. Puede, incluso, mirarte como a un bicho raro por considerar que prefieres estar en un ambiente de incienso y devoción antes que de fiesta o de callejeo. Alguno, un poco más curioso, te preguntará: Pero… ¿Qué hacéis en la Casa Hermandad? ¿Rezar?
Rezar, rezamos, pero quizá no como ellos se lo imaginan. Aunque confieso ante todos que soy un privilegiado; mi suerte, poder rezar a solas en mi Casa Hermandad. A solas con Él. Sentado en las escaleras de caracol y abriéndome en canal ante Él. Sin máscaras
(Suena Ave María)
Señor, aquí me tienes otra vez, hablando en público de lo nuestro.
¿Te acuerdas de la última vez que lo hice? Todavía tengo el nudo en la garganta.
Señor, ¿por qué siento que tengo que expresar ante todos lo que siento por ti?
Si este es mi rezo. Si estas son mis debilidades. Si estas son las gracias que te debo...
A veces siento que me quieres poner de ejemplo, pero, Señor, yo no soy ejemplo de nada.
Señor, tengo tanto que agradecerte…
Bueno fue mi 25, pero para el 26, solo te pido una cosa: que venga la vida… sana y salva.
Y no miento, Señor, si reconozco que tengo miedo.
Miedo de que, con tantas cosas buenas, las malas puedan llegar y no sepa ni cómo me tengo que enfrentar.
(Fin de Ave María)
Esta, es alguna de mis formas de rezar, y alguna más triste habrá. Pero lo cierto es que en las Casas de Hermandad no se suele mucho rezar, sino más bien trabajar y, ante todo, amar.
Trece años llevaba yo en la cofradía cuando mi María José en tan solo un año se tuvo que enterar y que con entusiasmo me vino a contar.
Y es que, a veces, la vida no nos ofrece los hijos que buscamos, los hijos que soñamos. A veces la vida nos dice; “Por aquí no es… Por aquí no sigas”. Y… ellos así lo hicieron. Así lo entendieron.
Pero la vida nos tiene reservada esa puerta que nos presenta ante nosotros a hijos, a hermanos, que no son de sangre, pero sí de loable corazón. Y ahora yo os quiero preguntar:
¿Qué son los hijos, si no es que una cofradía entera te llame Tito Carlos, Tita Mari?
¿Qué es amar, si no es vuestro trabajo incesante por Nuestro Señor?
¿Qué es amar, si no es saber que todos los mayores estáis los primeros aún sin preguntar?
¿Qué es amar, si no es sentir como hermano a mi Thiago, que con sus 8 años no para ni atao y a mi Reque y mi Juan, ya jubilados, con los que, he de decir, que alguna que otra copilla nos hemos tomao?
¿Qué es amar, si no es saber quién dice estas frases en mi Hermandad?
“Y ya está, ¿no? Vosotros así lo habéis pensao”.
“Dejad la mente tranquila”
Puff, verás tú cuando se entere el Pedro.
¡¡Geeeenteee!!
Oye, que aquí estamos porque queremos.
Pues la lotería este año está muy mal.
“La música se la lleva el viento”
o “Pá la Aurora sí estás”?
Y la mejor: ¡Me borras a mí, a mi mujer y a mi suegra!
¿Qué es el amor, si no es en una Hermandad llena de respeto y diversidad?
A los chavales, a los mayores, a todo el mundo. No os quedéis en la puerta del Señor. ¡No paséis de largo! ¡Tocad! ¡Abrid las puertas! Porque detrás de una Hermandad hay una vida, una forma de sentir que merece la pena no saltarse.
¡Qué suerte tiene Padul de que cada vez haya más Casas de Hermandad! ¡Paduleños, hay que apuntarse a las cofradías! ¡Vivan nuestras cofradías! ¡Viva nuestra Semana Santa!
¡Y al que no le guste,
que no se asuste,
pero qué tiempo al tiempo,
o quizá hoy mismo,
a alguna se apunte!
VIERNES SANTO
VII HUERTO DILIGENCIA VS PEREZA
Llegó la hora. Seis en punto. En tan solo unos momentos, nuestras calles serán puro Evangelio, Catequesis y popularidad. Será entonces cuando solo nos quede la contemplación y la entrega.
En la calle Príncipe, aguarda el Señor del Huerto su momento. Bajo el olivo, con “el alma triste hasta la muerte” (Mateo 26:38), puedo ver el sudor que cae hasta el suelo como gotas de sangre.
En la calle Sin Salida, bajo ese ángel, puedo escuchar tu petición: “Que aparten de ti ese cáliz” (Marcos 14:34). Puedo ver, cómo afrontas el sufrimiento por amor a un mundo que no sabe quererse, que siempre está en inútiles guerras.
Caído de rodillas en la tierra y apoyado en la roca, puedo escucharte decir: ¡Abba! (Marcos 14:36) Es el suspiro de todo hombre, de todo hijo, que busca el regazo del papá. El refugio del Padre que ahí no está.
Es aquí donde Jesús nos muestra, la verdad de la soledad. Es aquí donde nos muestra el triste ejemplo, de cómo estando acompañado, te puedes sentir solo, abandonado. Porque la compañía no es solo estar físicamente, eso es insuficiente, la compañía se siente, es donde sabes que de ti estarán pendientes.
Es aquí cómo Jesús nos enseña a estar en diligencia, vigilantes. A estar atentos. Porque se herirá al pastor y entonces se dispersarán las ovejas del rebaño, (Zacarías 13:7) en ocasiones, llenas de pereza y desajenas de todo daño.
En tu andar, de frente y decidido, puedo experimentar cómo caminas sin miedo ante lo que venga. Sin complejos. Sin temor. Tal y como lo hace tu Hermandad, que un día decidió despojarse del traje de señorito y se puso a enfajarse, a remangarse y a currarse, el devenir de una Hermandad, algo estancada y que esté año, es nuestra más bella portada.
VIII FLAGELACIÓN TEMPLANZA, MANSEDUMBRE Y AMOR VS IRA
Por la avenida de Andalucía
anda el Señor de la Flagelación con su peculiar categoría.
La gente echa fotos pa’ guardarlas en sus galerías.
Se disfrutan las trompetas, las cornetas y las baterías,
el Rescate va tocando a Nuestro Señor, por flamencas bulerías.
En el Reque, se concentra toda la chiquillería
que esperan al Señor llenos de gozo y alegría
mientras, van repartiendo estampas y chucherías.
Como las olas llegan a la orilla. Como el agua brota en los Quinientos. Así, así llega el Señor. Allí, ante ellos, llega el Señor. Desnudo, atado a la columna y con el rostro lleno de amor, mansedumbre y templanza. Señor, mira que te he mirado veces tu divina cara. Por incomprensible que me parezca, por muchas veces que lo intente, soy incapaz de percibir en ti un solo ápice de miedo, de ira, que todo hombre y mujer por, razones, tendría.
Tras Él, dos sayones, quizás malvados o simplemente, obligados; Pilón y Gabiarras, armados de látigos y cuerdas con las que derraman su ira y violencia en una espalda, en un cuerpo, que, tras semejante matanza, no guarda venganza.
En el discurrir de la Hermandad se escucha a los mayores decirle a los más pequeños, ¡Mira, le están pegando al Señor! ¡Qué malos son los Sayones, están azotando al Señor!
Perdonadme, pero no estáis mirando a quien tenéis que mirar. No sabéis mirar. No hagáis protagonista a quien no es. No caléis el mensaje erróneo que el Señor no quiere que enseñéis.
¡Silencio!
¡Qué Agustín tiene un niño en los brazos
y va a llamar!
¡Escuchadle un momento!
Vamos a seguir con el Señor.
Vamos a darle otra chicotá.
Que los grandes y pequeños tomen nota:
que la violencia no se responde con violencia,
que el mal no se paga con mal,
que el bullying en los colegios no te hace especial
sino, más bien, te convierte en un animal.
¡Tooos por igual valientes!
Esta levantá va por los docentes,
para que les sepan transmitir a los adolescentes;
que no les queden rencillas pendientes;
que haya un mundo de paz sin antecedentes,
en el que de corazón seamos fuertes
y todos seamos conscientes.
¡A esta es!
IX CRUCIFICADO. DOS GENERACIONES QUE SE NECESITAN. CARIDAD VS ENVIDIA
Respecto a mi vínculo con la Semana Santa, muchos de vosotros os podéis preguntar cómo he llegado hasta aquí, o cómo se pasa de ser un simple costalero a secretario de la Hermandad. Algo parecido me preguntó mi primo Antonio Maldonado, el “Chúster”, quien fue Hermano Mayor de la Cofradía con la imagen más representativa y, a mi parecer, de mayor calidad de nuestra Semana Santa: el Santísimo Cristo Crucificado.
Alguna vez me has comentado: “¡Los jóvenes habéis llegado y parece que los mayores no sabemos nada!”. Me lo dijo, con un tono desilusionado y, por qué no decirlo, un poco enfadado.
La Semana Santa que de niño conociste y guardas en la memoria no fue igual que la Semana Santa que tú construiste. Una Semana Santa que no es igual a la Semana Santa de hoy. Ni a la de mañana.
A los mayores:
¡No penséis que no sabéis hacer las cosas!
¡No penséis que os queremos echar!
¡No penséis que solo queremos gastar y poco trabajar!
La Semana Santa evoluciona, y debe evolucionar conforme nos hacemos mayores. A veces no lo entenderemos, pero es necesario que así sea. ¿Qué necesidad hay de tronos nuevos? ¿Qué necesidad hay de bandas de alto renombre? Posiblemente, ninguna. Posiblemente, toda. Cada Hermandad es soberana. La Semana Santa y sus procesiones deben evolucionar; ahí está su esencia. Si no lo hiciera, si no lo hubiera hecho, quizá no saldríamos siquiera.
Es labor de los mayores explicar a los jóvenes, sin acansinar, de dónde venimos. Es labor de los mayores hacerles ver que se tienen que poner a currar y a cobrar puerta por puerta, pero siempre estando a su lado. Es labor de los jóvenes saber comprometerse con nuestras raíces. Entender que nuestro orgullo no cae del cielo y que, más de una vez, te cuesta el dinero.
No podemos, ni debemos, dejarnos solos en esta tarea que no es, ni más ni menos, que seguir nuestro legado.
Y qué mejor legado, que Cristo Crucificado,
que no hace falta que vaya iluminao
pa’ ver el ejemplo de caridad que nos ha dejao
y de las envidias que nos ha librao.
Su dolor ya se ha calmao
tras la lanzá que aquél despiadao
clavó sobre su costao
y que de agua y sangre sa´sustao. (Juan 19:34)
En él, reside nuestro significao, lo más sagrao.
¡Qué se os quede bien grabao!
¡Qué en vuestra alma, como el INRI (Juan19:19-20), quede clavao!
Que, junto a dos bandidos, fue burlao, golpeao y humillao.
Y aunque ahora esté muerto,
ya va camino de ser Resucitado
¡Nuestro mejor legado
será siempre Cristo Crucificado!
X VIRGEN DE LOS DOLORES CASTIDAD VS LUJURIA
Uno de los puntos más bonitos de nuestro pueblo es el Lavadero. No sé si será machismo, o simplemente, conocedor de la historia, pero cuando por allí paso, mi mente dibuja la silueta de mujeres acompañadas de banastas de mimbre, jabón y batidero.
Así que esta chicotá va por ellas. Por las madres. Por las mujeres. Porque ellas, todas ellas, nunca se cansan de esperar al que vuelve tras errar. Porque ellas son el lucero del alba para el hombre adecuado. Pero ahora, os voy a hablar de nuestra Madre.
A esta madre, aparte del negro,
le sobran el resto de colores;
no precisa de muchos bordaos y flores,
porque por dentro va llena de valores.
Castidad en sus interiores
y sin lujuria que añore,
da igual cuánto llore.
Para niños y mayores, en Padul,
la Virgen de los Dolores
siempre será, el amor de los amores.
XI CRISTO YACENTE Y PASOS VIVIENTES TEMOR DE DIOS
Aunque hoy esté pregonando desde este atril nuestra Semana Santa, lo cierto es que en mi día a día no paro de pregonarla y anunciarla. Tal es ese punto, que en el mes de noviembre, ya le puse a mis alumnos de Español para extranjeros, algún que otro vídeo de nuestra Semana Santa.
Alguno todavía dice: “soy 43 años” pero lo importante ya lo saben: penitente, chicotá, llamador, pipotero... Hablando de pipotero, me lo han preguntado tantas veces que, hasta me creo que soy El Pipotero.
¿Estará aquí El Pipotero?
Perdonadme
¿Quién “coño” es El Pipotero?
Era un poco austero,
pero también certero.
Para muchos un poco ratero,
pero lo que sí es seguro
es que es un buen semanasantero.
Bromas aparte. Cada vez que enseño o hablo de nuestra Semana Santa con gente que, a mi parecer, no es muy entendía en cofradías, siempre me llevo mi curita de humildad. Y es que, ante la pregunta “¿cuál es la cofradía que más te gusta?” Me descolocan y desbaratan cuando no me contestan: - Los Sayones-. Pero ojo, tampoco dicen el Caído. Ni el Huerto. Ni las Angustias. Me dicen los Soldados Romanos. Me dicen los Pasos Vivientes.
Es para mí una lección. En una Semana Santa llena de pasos, de bandas y estrenos, algunos se fijan, curiosamente, en aquello que no lleva nada de eso. ¿Será que ahí está la esencia ante los ojos de quienes no son muy cofrades?
Pregunto qué es lo que más les llama la atención. Algunos me hablan de disciplina en sus andares casi militares. Me hablan de sus cruces. Me hablan de ese pasito atrás que dan por temor a los Soldados Romanos. Me hablan del impacto que ven y sienten, cuando portada por cuatro fúnebres Nicodemos y escoltada por la Virgen y las Tres Marías, la muerte hace presencia en las Tres Cruces.
La muerte. ¿Cómo? ¿Qué es la muerte? Para el niño Antonio Carlos era un trauma. El pensar que solo es aquí y nada más. El pensar en lo que nunca volverá a ser igual. El reconocer que temer a la muerte, no es perder tu vida, sino la vida de quien amas.
(Suena Sediento de tu Sed)
Por eso tengo Temor de Dios. Temor de vivir sin Dios. Con ÉL, tengo el valor, la confianza, la fe, la certeza de saber que solo Dios conoce la hora en la que volveré a encontrarme con quienes nunca han sido olvidados… y con quienes hoy, seguimos aquí. Que la muerte no es el final. Que, tras la muerte, no hay oscuridad.
En una sociedad cada vez más atea y agnóstica, creer en Dios y en lo que estoy diciendo, puede parecer fruto del miedo, del trauma o de la necesidad de aferrarse a algo que no somos capaces de controlar.
Lo que no sabe esa sociedad es que creer en Dios es cosa de valientes. Que creer en Dios es tener personalidad. Es, no vivir acomplejado por confiar en un Dios, en un Señor, que no me hizo más que nadie… pero tampoco, menos que nadie.
No teme quien cree,
no duda quien siente.
La fe sostiene.
La fe es fuerte.
Que estoy sediento de tu sed
y saciado de tu amor.
Que la luz viva siempre se mantiene.
Y sin ti el mundo se detiene.
Creer en Dios es de valientes.
Por eso, hoy, esto está lleno de buenos creyentes.
(Fin de sediento de sed)
XII NAZARENO. LA FORTALEZA RESIDE EN NUESTRA CRUZ
En la calle Real, tras el rezo en la Glorieta, comienzan los regresos de las Hermandades. Es un punto sin retorno, donde las fuerzas empiezan a flaquear. Donde el ánimo empieza a faltar.
Monaguillos que se retiran dormidos.
La mantilla que deja el tacón que parece lleno de hormigos,
y que, descalza, los pies le son más agradecidos.
El penitente sin nombre y apellidos,
que ya quiere hablar hasta con desconocidos.
El costalero que sabe cuál es su cometido.
Cansao estoy. Los kilos ya aplastan; las rodillas, por mucho que quiera, no las puedo ni enderezar. Y, siendo sincero, hasta me gustaría terminar. Ahí es donde se entiende el verdadero sentido de Estación de Penitencia.
En ese momento, ni izquierdo ni costero, ni picaito ni el sitio. Llevar el bombo en el izquierdo y el paso. Aunque a veces, parece que es el paso el que me lleva a mí, y no porque vaya colgao, sino más bien, reventao.
Es mi particular subida al Gólgota. Lo único que me pide el cuerpo es andar. Pasito a pasito, sí, pero solo de frente caminar. Tal y como lo hizo Jesús Nazareno. Tal y como lo hizo el Señor Morao. Y Este, sin un Cirineo que le ayude a cargar el peso de la Cruz, el peso de la cristiandad.
Es la expresión de Nuestro Padre Jesús Nazareno, lleno de fortaleza serena, que no rehúye del esfuerzo, que no reniega del trabajo, que no evade del injusto castigo. Aunque vaya escoltao por angelillos con costal2, asume lo que le ha tocao. Acepta la cruz que le han dao.
Jesús Nazareno, ¿cuál es mi castigo? ¿Cuál es mi destino? ¿Dónde está mi cruz? No me libres de la mía, porque sé que solo en la Cruz está la verdad. Mi razón de vivir. Nuestra razón de vivir.
Líbranos de pensar que la cruz será la carga que queremos soltar. Mi cruz será mi motivación. Será nuestra responsabilidad.
(Suena Mi Amargura)
Por eso, Nazareno, déjame pedirte un poquito más de paso.
Que quiero ver ya a mi hijo que Gael se llamará.
Un nombre un tanto extraño, ¿verdad?
Pero tras él está la habilidad,
ser generoso.
Quiero que vivas sin temor,
que da igual que seas doctor, pintor o agricultor,
pero hazlo bien, hazlo con primor.
Que saques de la gente el buen humor,
que afrontes valiente el dolor,
que en ti siempre encuentren calor.
Pero, sobre todo,
que cuando te tenga entre mis brazos
vestido de monaguillo… no nos mates de amor.
XIII SAN JUAN COSTALEROS ESTRELLITAS VS SENTIMIENTO COSTALERO AMISTAD
Cuando me puse a redactar mi pregón tenía una idea clara: no hablar mucho de costaleros. Pero al final, la cabra tira al monte… y lo voy a hacer, para darle un palito. Aunque duela.
Ser costalero no es posturear; es sufrir cuando toca. Ser costalero no es hacerte famoso; es ser anónimo. No es hacerte notar; es ser uno más.
Es básico, ¿verdad? Si no lo entiendes, si buscas tu lucimiento y beneficio en detrimento del compañero, quizá no seas costalero. O al menos, no en el significado que yo lo entiendo.
Claro que acepto la crítica, pero no me vengas de entendio cuando, verdaderamente, más que ayudar parece que quieres dañar.
No vengas con cuentos de que estás mal igualao cuando vienes con el cuello reventao.
No vengas pidiendo trajes bajo amenazas y chantajes.
No vengas dando la lata siempre pidiendo la pata.
No pidas ciertos relevos; ¿Acaso El Señor es el mismo en cada uno de ellos?
¿Somos más importantes que el penitente, que el músico, que la Cruz Guía? ¿Dónde están quienes se tatúan al Señor pero que, cuando no pueden salir de costalero, no quieren saber nada de cofradías? ¿Cuántos han sabido dejar el costal para vestir la túnica?
Que sepan los costaleros que son necesarios, pero no imprescindibles. El único imprescindible, está arriba.
Y de la crítica, a la alabanza. Del calvario que se supone que es subir la calle Real a lo que, realmente, es: la gloria.
La gloria de saber apretar los dientes, la de engorilarse e ir armao.
La de mis pateros y mis almas que entienden de compás.
La gloria de arrimar hombro con hombro, la de pasar el brazo por la espalda y ser un único costalero.
La gloria de sentir cómo viene la banda apretando, la de ponerte el vello de punta.
La gloria de las eternas horas que echamos después de los ensayos.
La gloria de tener entre nosotros a un San Juan.
Porque sí, no aparece en los diccionarios, pero San Juan es sinónimo de buena amistad.
Es tener al discípulo amado,
el predilecto que Dios ha pensado,
el que está en las buenas de buen grado,
pero sobre todo el que, en las malas, no te dejará de lado.
El que, en la Última Cena,
se reclinó en el pecho del Señor
El que junto a Pedro no vio condena ni pena
en una tumba vacía (Lucas 24) llena de resplandor.
El que en lo alto del monte fue testigo de la transfiguración,
que tu gloria divina no es una profanación.
El que al pie de la cruz estuvo en tu crucifixión
y allí a nuestra madre le diste protección.
XIV SANTO SEPULCRO EL SILENCIO Y UNA SITUACIÓN QUE NO SUPIMOS ABORDAR
Hace 447 años, Juan Méndez de Salvatierra, arzobispo de Granada, sembró la semilla de lo que hoy es nuestra Semana Santa. Por Decreto Eclesiástico fundó la Hermandad del Señor Sacramentado. Nuestra Hermandad Matriz.
En sus casi 500 años, esta Hermandad habrá sufrido cientos de altibajos y cambios. Y en la actualidad, no lo es menos. Un “Titanic” que ya es historia, un cambio en su forma de portar, una banda que ya no está… Sin embargo, hay algo que nunca cambia.
La melancolía, el dolor y la tristeza;
el duelo, el luto y la sobriedad.
La penumbra, la tiniebla y la oscuridad;
la misericordia, la angustia y la soledad.
La penitencia, la amargura y el silencio.
El silencio de llevar al Señor Muerto. ¿Qué es el silencio? ¡Escuchen el silencio! ¿Qué os transmite? ¿Paz? ¿Serenidad? ¿Descanso? ¿Oración?
Santa Teresa de Jesús dijo: “Procura dar y estar en silencio, que no mata a nadie”. Y cuántas veces nuestras abuelas nos dijeron lo mismo: “¡Procura estar en silencio!”.
¿No nos damos cuenta de que las cosas verdaderamente importantes las hacemos en silencio? Estudiamos en silencio. Pensamos en silencio. Oramos en silencio. Pedimos en silencio.
El silencio responde preguntas. El silencio se entiende. El silencio nos enseña a escuchar y agudiza todos los sentidos. El silencio como virtud. El silencio no es dejar la mente en blanco. El silencio es pensamiento. Es rumiar ideas. Si solo hablas, no piensas. Si solo hablas, no aprendes.
No puede ser casualidad. El silencio es la verdad de Dios. Jesús no hablaba… Jesús, en su final, callaba. Porque, entre la algarabía de subir al Gólgota, creo que Jesús solo escuchaba su silencio.
¿Hay algo más hermoso que responder al silencio con silencio? ¿Hay algo más respetuoso que el silencio?
Pues…
¡Que me perdonen mis Hermandades!
¡Que me lo expliquen mis Hermandades!
¿Qué problema hay en sacar las Hermandades en silencio? ¿Qué miedo tenemos al silencio? ¿Por qué dijimos “no”?
Este 525 aniversario merecía la oportunidad,
y aunque hubiera quehaceres que tratar,
aunque a nadie nos faltara la verdad,
es, cuanto menos, para hacérnoslo pensar
en nuestra forma de actuar.
Pero ahí, tras la puerta, en tan solo tres años,
tenemos otra fecha de verdad
que no nos podemos permitir fallar;
por eso, desde aquí, pido responsabilidad.
XV SANTO SUDARIO SABIDURÍA, CIENCIA Y PIEDAD
Todo cofrade guarda en su memoria un instante de la Semana Santa que, por bueno o por malo, será eterno.
El músico que recuerda los nervios de su primer solo.
El penitente que, a través de la llama de la vela, sanó sus heridas con el señor.
El capataz que recuerda con alegría la revirá donde el patero trasero y delantero iban al unísono…
Mi momento eterno, curiosamente, no tuvo lugar en Semana Santa, sino en algo parecido: una extraordinaria, conmemorando el primer centenario de la hechura del Señor de la Flagelación. Y os voy a ser más concretos aún: en la puerta que se sitúa en la calle del Carmen Nº 6.
Allí vivía mi abuela Francisca, una mujer valiente, que puso una tienda por los alrededores de la plaza sin saber leer ni escribir. Una mujer, cuya felicidad brotaba y aumentaba al ver salir agua del pozo. Una mujer dedicada en cuerpo y alma a su familia y a la Iglesia. Una mujer, que, como otras tantas, ha limpiado la iglesia sin esperar nada a cambio, y a las que tan poco agradecidos les somos. Vaya aquí mi gratitud y reconocimiento público a todas esas personas.
En 2013, siendo ella desconocedora de extraordinarias e itinerarios para tal centenario, yo le dije:
Abuela, algún día pasaré con el Señor por tu puerta-.
Niño, la procesión siempre ha pasado por la calle Real-.
Ya lo verás, falta poco- No quise indagar mucho más.
Pero esta vez, no me faltaba razón. El 26 de octubre de 2014, el Señor entró en la calle del Carmen en procesión. Y lo que era para mí un motivo de alegría y júbilo, lo que para mí era el gozo -llevarle a mi abuela el Señor-, se tornó en tristeza y llanto.
No sabía si quería entrar en la calle. No sabía si quería pasar por su puerta. No sabía si aquella procesión ya tenía sentido. Allí no estaba quien tenía que estar. Allí no estaba quien, seis meses antes, se llevó un trocito de nuestro corazón.
Y yo aquí os quiero preguntar. ¿Qué nos queda? ¿Qué aprendemos de nuestros antepasados? ¿Qué se arraiga cuando el Santo Sudario pasa delante de nosotros?
Muchos, quizá, podrán pensar que nada. Y por eso, cometen el gravísimo error de no saber esperar a esta Hermandad. El disparate, de no saber mirar, recordar, sentir, percibir, todo lo que ese valioso Sudario lleva intrínseco en Él. Todo lo que es inherente a nosotros. Inseparable.
En nuestros abuelos, en nuestro Sudario, reside la sabiduría, la ciencia. Reside la dignidad. En él reside la pureza, el respeto y el paso hacia lo trascendente.
En él reside la tradición, la espiritualidad y la humanidad.
En él reside no sólo el cariño de José de Arimatea, sino el cariño de todo cristiano.
No es solo un trozo de tela, es nuestra última despedida,
hay mucho mensaje y sentimiento ahí arriba.
No me caben pasos atrás cuando aún hay herida,
sino andar de frente desde el principio hasta la recogida.
Por eso, dejemos atrás la tentación de la modernidad, los móviles cuando estamos con ellos.
Aprendamos a conectarnos por el canal de la atención.
Aprendamos a escucharlos por el canal del cariño.
Aprendamos a amarlos por el canal de la Piedad.
De la humanidad. De la dignidad.
Porque, de no ser así, nos arrepentiremos hasta la eternidad.
XVI VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS CORAZÓN Y PUÑAL
(Entra Mayor Dolor)
Escoltada por el elegante cortejo de azul y beige.
Protegida por el precioso manto de vistas.
Entre marchas de palio que suenan a amarguras y soledad.
Portada por el anonimato de las mujeres
y el ya no secreto de hombres en las trabajaderas.
Exornada con centros de rosas y liliums
y un manto de blanco clavel.
Así llega nuestra Virgen de las Angustias a su templo. A su hogar. A su ermita. Mira que queremos a nuestro patrón, pero qué poca justicia te hace que esa ermita no lleve también tu nombre.
En tu cara pálida veo tu dolor, tu desgarro, tu desconsuelo. Veo tu angustia.
En tu mirada perdida encuentro la justificación, el motivo y la razón, de no querer mirar ni a cortas ni a largas miras. De no querer mirar a nada ni a nadie.
En tus manos, el sufrimiento, la honda pena de ver yacente al que nació en Oriente fruto de tu vientre.
A lo lejos, el desconsuelo, la desesperación de una madre que es amparo, consuelo y dulzura; que con su silencio y compañía todo lo cura.
Madre… Virgen de las Angustias. Tú que llevaste el quebranto, el tormento y el desconsuelo… permíteme ser cobarde y aguárdame bajo tu manto; acéptame tras tu escudo de corazón y puñal, porque estoy seguro que no hay nada más fuerte que el amor maternal.
(Fin de Mayor Dolor)
XVII SEÑOR CAÍDO CAERSE PARA LEVANTARSE
Y de la ermita, a la Santísima Trinidad. Allí se está encerrando el Caído.
Camino al Calvario…
Tres fueron tus caídas,
tres fueron tus desplomes,
tres fueron las veces que cayó sobre ti el madero,
tres fueron las veces que se clavaron las piedras y las espinas en tus manos.
Pero Señor… ¿por qué tanta importancia al derrumbe? ¿Por qué tanto énfasis a lo que se supone que es el fracaso? ¿Por qué tanto interés a la caída, cuando, el hito, la verdad, reside en la fortaleza de levantarse?
No deja de sorprenderme cómo sugieres en mí todas las respuestas a mis preguntas.
Caerse es de humanos. Desmoronarse, derrumbarse es de humanos. Pero ahí estuvo tu ejemplo de fortaleza, de resistencia. Tu ejemplo de garra.
De la garra que hay que tener para levantarse cuando uno está en el suelo. Cuando uno está en el pozo. Y no se es menos, Señor, si, como tú nos enseñaste, no lo hacemos solos, sino con nuestros Cirineos: con nuestros psicólogos, con nuestros amigos, con nuestros familiares, con nuestras parejas, contigo… Señor.
(Suena Por la Caridad)
Y a la Santísima Trinidad voy, Señor. Allí voy a estar. Allí vamos a estar.
Allí vamos a caernos, sí, pero para después levantarnos. Porque las niñas del Caído no van a estar solas. Porque a las niñas del Caído, las queremos.
Allí iremos a buscarla entre la gente, aunque la memoria duela y el rojo atardecer se interponga a la estrella que, fugaz, dejó su eterna huella.
Allí iremos a buscarla en la mirada del Señor. Y ahí, si eres capaz de mantener su mirada, ahí está.
Ahí está su silencio y su griterío. Su oscuridad y su luz. Su pena y su alegría.
Ahí están sus botas llenas de hormigón, la Estrella tocando su marchón, las mil y una veces que me dijiste “Sayón”.
Ahí estás, quizá un poco enfadada o cruzada, pero seguro bien refugiada y amada3.
A veces, la vida parece que no hace justicia al esfuerzo que hace esta Hermandad. Cruz tras cruz, año tras año, barra tras barra. Parece que nunca llega lo que tanto os merecéis. Y cuando llega, otra caída. Pero ahí estáis, nunca falláis.
Por eso no os pido para el Señor una gran mansión
ni para esta desgracia, mucha comprensión.
Pero no perdáis la ilusión,
quiero de vosotras la mejor versión.
Que el Caído era su pasión
y esa siempre será vuestra mejor sanación.
Que en el Caminar de la Pasión
soltéis vuestros sentimientos de arte, genio y devoción.
Que el Señor entre flamenco por el callejón
y, por dentro, siempre la llevéis en vuestra oración.
(Fin de Por la Caridad)
DOMINGO DE RESURECCIÓN
XVIII RESUCITADO FE, CARIDAD Y ESPERANZA
Padul despierta, antes de que el alba se pierda.
No te quedes dormido, que de fe nos hemos nutrido.
La luz volvió a nacer, para que nunca dejes de creer.
Que aquel que dio su vida, no es que no tuviera poder.
La puso en manos de quien se la pudo devolver.
La piedra rodó, tembló la mañana,
el sepulcro estaba vacío de dolor;
no fue un engaño ni palabra vana:
cumplió la misión el Hijo de Dios.
¡Que no es un espíritu!
¡Que hay carne y huesos! (Lucas 24:39)
Que veo, junto a mi dedo, la señal de los clavos.
Que palmo la lanzá de tu costao en mi mano.
Ya no hay madero, ni llanto, ni herida,
la muerte ha sido vencida al pasar;
en tu mirada florece la vida
y el alba aprende contigo a rezar.
Paz a vosotros (Juan 20:19)
Regueros de Judas cubren el cielo
hierba, paja y cofradías pa’l Resucitao.
Huellas de un rito que vence al tiempo
y niños en balcones que gritan al mundo,
que, mientras viva la fe de este pueblo,
sus tradiciones nunca morirán.
Hoy lo grita Padul entero:
¡Cristo vive y vuelve a reinar!
Porque Padul camina con el Señor,
desde la tierra hasta el cielo
que clama tu inmortalidad.
XIX CIERRE
(Entra Orando a la Soledad)
Vamos con la última chicotá,
que como nuestra Semana Santa
no hay ná que se le pueda igualar.
Que el cofrade no tiene jartura
cuando habla de fe y cultura.
Ahí va toda nuestra dulzura.
Que me da igual que pienses que son figuras.
A mí, el alma me cura
y mis malos pensamientos captura.
El Viernes Santo, espera, no toques,
mantén un poco la compostura,
que nuestro rezo aún susurra.
¡Abre el portón de la Casa Hermandad!
Que vamos con el Señor desde el principio hasta la eternidad.
Que la Cruz Guía empiece a andar,
los broches de mantilla a brillar
y la luz de los cirios a alumbrar.
El pretil ya está abarrotao
la banda ya ha llegao,
los penitentes preparaos,
y mis monaguillos, repeinaos.
Y el martillo… El martillo ya ha tocao.
¡Muy poquito a poco!
Que somos siervos de la Virgen y tos los Señores,
y aquí laten nuestros corazones,
cada cual con sus razones.
¡Vamos a colmarnos de alegría! ¡Atentos a la vida!
Ya mismo llega la melodía.
Que el Señor es bella poesía
y a todos nosotros se abrazaría.
¡Pie izquierdo por delante!
Sin prisas ni alardes,
que salga el Señor fino y elegante.
Ya entra la luz por el respiradero, hermano;
ya no lo soñamos, ya está aquí lo que tanto esperamos.
¡Que al cielo ya empujamos!
¡Y con el madero ya le ayudamos!
¡La derecha atrás!
Y vamos cogiendo ese compás.
¡Ya suena la Marcha Real!
¡Ya suena el Rescate!
¡Y aquí no falta detalle!
¡YA ESTÁ MI FLAGELACIÓN EN LA CALLE!
Y AHORA… ¡QUE NADA NI NADIE INTENTE PARARLE!
¡HE DICHO!
Superíndices:
1 y 3: In Memoriam de Salvadora Parejo Hidalgo –Dori
2: In Memorian de Jorge González Pérez