VI Exaltación al Costalero de Padul: Un tributo a la entrega y pasión
Francisco Molina Muñoz
Director de Padul Cofrade
Padul, 23 de marzo de 2025
El Centro Cultural Federico García Lorca de Padul fue testigo de un evento de gran emotividad el pasado 22 de marzo de 2025: la VI Exaltación al Costalero, un acto que, con el paso de los años, ha logrado consolidarse como una cita ineludible dentro del calendario cofrade paduleño. Con el presentador David Domínguez Muñoz al frente, la jornada se desarrolló en un ambiente de respeto y recogimiento, impregnado de devoción y reconocimiento a la figura del costalero, pieza esencial de la Semana Santa.
El acto, que se celebra en plena Cuaresma, estuvo rodeado de una expectación notable. No cabía un alfiler en el salón del Centro Cultural, y el silencio respetuoso de los asistentes, apenas roto por el sollozo ocasional de algún niño, fue muestra de la solemnidad con la que se vive esta tradición.
Así se forja la tradición
La Exaltación al Costalero nació en el marco de la II Ruta Cofrade en 2017, iniciativa promovida por el Excmo. Ayuntamiento de Padul con la colaboración de la Federación de Cofradías y las distintas hermandades y cofradías de la villa. Desde entonces, este evento ha crecido en magnitud e importancia, convirtiéndose en una suerte de pregón del costalero paduleño, donde se enaltece la entrega de quienes llevan sobre sus hombros la pasión y la fe.
Un recorrido musical de altura
La velada comenzó con la actuación de la Banda de Cornetas y Tambores "Ave María" de Granada. A pesar de su reciente fundación en septiembre de 2024, esta formación ha sabido ganarse un hueco en el panorama musical cofrade gracias a la combinación de veteranía y juventud entre sus integrantes. Bajo la batuta de su director Sergio Rodríguez Suárez y con la dirección musical de Iván Chedas Sánchez, interpretaron piezas de gran belleza y solemnidad, como "Ave María" de Vladimir Fyodorovich Vavilov y "Réquiem" de Bienvenido Puelles Oliver.
El turno siguió con la Asociación Músico-Cultural "San Sebastián" de Padul, formación con más de cuatro décadas de trayectoria que ha contribuido a forjar la identidad musical del municipio. Con una cantera de 200 alumnos en su escuela de música, esta banda ha cosechado prestigio tanto a nivel regional como internacional, destacando su participación en eventos de la envergadura del Festival de Música y Danza de Granada o el Shanghái Tourism Festival en 2018. Su participación en la Semana Santa es fundamental, acompañando cada año a distintas cofradías de Granada y Andalucía. Durante la Exaltación, bajo la dirección de Daniel Haro Contreras, deleitaron al público con marchas como "Pasa la Virgen de la Candelaria" de Cristóbal López Gándara y "Espíritu Santo" de Pablo Ojeda Jiménez.
El momento central: La Exaltación al Costalero
Con gran expectación, llegó el instante clave del evento: la VI Exaltación al Costalero, pronunciada por Dña. Inmaculada Maldonado Castro. Nacida en Padul en 1995, su vínculo con la Semana Santa ha sido constante desde la infancia. Educada en la fe y el amor por las tradiciones de su pueblo, ha sido penitente, capataz y costalera, desempeñando un papel destacado en la Hermandad del Santo Sudario.
Su discurso fue un homenaje vibrante y emotivo al costalero, destacando la entrega, el sacrificio y la pasión de quienes, con el costal sobre sus hombros, llevan la fe en volandas por las calles de Padul. Sus palabras fueron recibidas con ovaciones y no dejaron indiferente a nadie, reafirmando la importancia de esta figura dentro de la Semana Santa.
La VI Exaltación al Costalero de Padul comenzó bajo un cielo ominoso, con truenos que presagiaban la trascendencia del momento. Inmaculada Maldonado Castro asumió la responsabilidad de plasmar, con palabras cargadas de emoción y devoción, el sentir del costalero, el peso de su misión y la profundidad de la Semana Santa paduleña.
Desde el inicio, la exaltadora transportó a los presentes al Calvario, evocando el instante supremo: “Aquella tarde, todo quedó cubierto en tinieblas, todo se llenó de oscuridad, el velo del templo se rasgó por la mitad, la tierra tembló y, encomendando su Espíritu al Padre, expiró.” Pero su mensaje no quedó en la tristeza de la Pasión, sino en la victoria final: “Aunque todo pudiera parecer el final, a pesar de haber sido vapuleado, golpeado y escarnecido, triunfó. Su muerte venció a la propia muerte.” Así, estableció el paralelismo entre la cruz y el esfuerzo del costalero, quien carga con su fe y su devoción.
Maldonado enalteció la esencia de la Semana Santa paduleña, afirmando con rotundidad: “La Semana Santa es Padul y Padul es Semana Santa”, reflejando cómo esta tradición impregna la identidad del pueblo, de grandes y pequeños, generación tras generación. Destacó el orgullo de vivir esta celebración, la pasión que despierta en cada cofrade y el asombro que produce en quienes descubren su grandeza desde fuera.
Con una narración minuciosa, hizo un recorrido por cada instante de la Pasión a través de los ojos del costalero. Desde el Domingo de Ramos, con la majestuosa entrada de Jesús en Jerusalén, hasta el Viernes Santo, cuando “todo el pueblo se congrega pidiendo misericordia para el mundo”, donde el costalero, con su esfuerzo, sostiene no solo el peso del paso, sino también el significado de la redención. La autora elevó su plegaria al Señor, pidiendo fortaleza para quienes llevan cruces en su vida: “Y a aquel costalero que en su vida caiga, dale la fuerza para que se levante. No una, ni dos, ni tres, las veces que hagan falta.”
El discurso alcanzó su punto más emotivo al reconocer el papel de la mujer en la Semana Santa: “Costalera, que avanzas con arte y compás, con la mirada fija, sin dar un paso atrás.” Exaltó la valentía de aquellas que, con pasos firmes, han forjado un camino de devoción, sacrificio y amor. También dedicó un emotivo homenaje a su familia y seres queridos, especialmente a aquellos que la guían desde el cielo: “En cada ‘levantá’, mando al cielo una oración para los míos que ya no están.”
El mensaje culminó con un canto a la Resurrección, cuando “una ráfaga de luz irrumpe en la ‘madrugá’” y la esperanza se renueva en el Domingo de Gloria. Con un tono profundamente espiritual, Inmaculada Maldonado no solo exaltó el sacrificio del costalero, sino también su dignidad, su fe y su compromiso inquebrantable. Así, en un acto de gratitud, concluyó dirigiéndose a su cuadrilla: “Hoy mi voz no es de mando, es de gratitud. Quiero que sepáis que sois mi fuente de inspiración, que sois mi luz.”
Su exaltación no fue solo un discurso, sino una oración, un testimonio y un homenaje sentido a quienes, con esfuerzo y devoción, llevan sobre sus hombros la grandeza de la Semana Santa paduleña.
Para ver el texto íntegro de la Exaltación al Costalero de Padul, haz clic AQUÍ
El Ayuntamiento de Padul y la Hermandad del Santo Sudario hicieron entrega de sendos reconocimientos a la exaltadora en agradecimiento por su contribución a la tradición cofrade del municipio.
Un cierre a la altura de la ocasión
El broche de oro a la noche lo puso la Banda de Cornetas y Tambores "Ntro. Padre Jesús del Gran Poder" de Granada. Fundada en 2006 en el seno de la Hermandad de la Esperanza, esta formación ha recorrido toda Andalucía, acompañando a importantes cofradías y participando en eventos de gran calibre. Su interpretación incluyó marchas como "Madre" de Raúl Rodríguez y "El Escuchado por Dios" de Manuel Alejandro González Cruz.
El momento cumbre llegó con la interpretación del Himno Nacional. El público, puesto en pie, prorrumpió en un prolongado aplauso de respeto y emoción, un gesto espontáneo que subrayó la solemnidad del evento.
Los aplausos continuaron, y la banda respondió interpretando "El Compás del Barro" de Francisco Ortiz Morón como bis, poniendo el punto final a una noche que quedó grabada en la memoria de los asistentes.
La VI Exaltación al Costalero de Padul fue mucho más que un evento: fue un homenaje sentido y sincero a los hombres y mujeres que, con su esfuerzo y pasión, hacen posible que la Semana Santa cobre vida en las calles de la villa. La mezcla de música, palabras y devoción creó una atmósfera de hermandad y respeto que reafirma la importancia de mantener vivas estas tradiciones, que son seña de identidad de Padul y de su Semana Santa.